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Putin viaja a Irán pese al aviso sobre un posible atentado

El presidente ruso estrecha las relaciones con Alemania tras su reunión con Merkel

El presidente ruso, Vladímir Putin, confirmó ayer en una conferencia de prensa en Alemania que, "por supuesto", cumplirá su visita a Irán, cuyo inicio estaba previsto para la tarde de ayer. Durante la comparecencia de Putin y la canciller alemana, Angela Merkel, tras la cumbre germano-rusa en Wiesbaden, el presidente ruso atajó los rumores que corrieron sobre una cancelación del viaje por un supuesto complot para terminar con él durante su visita a Teherán.

Con un leve gesto sardónico, el presidente ruso alegó que "si prestara atención a todas las amenazas, no podría salir de casa". Desestimó de este modo Putin las noticias difundidas ayer sobre comandos de terroristas suicidas dispuestos a asesinarlo durante su visita, que será la primera de un gobernante ruso a Teherán desde la estancia del dictador soviético Josef Stalin hace 64 años.

Respecto al contencioso nuclear con Irán, Putin insistió en su postura contraria a endurecer las medidas contra el régimen islámico, mientras que la canciller democristiana Merkel habló de la "ronda de nuevas sanciones" que amenaza a Irán si su Gobierno no acepta aumentar "la transparencia de su programa nuclear". La canciller alemana se mostró además convencida de que Putin aprovechará su visita para aconsejar al Gobierno iraní que cumpla las resoluciones al respecto de Naciones Unidas.

Fue ésta la única discrepancia que los mandatarios trataron abiertamente en la rueda de prensa. Ambos aprovecharon la novena cumbre entre Alemania y Rusia, celebrada en Wiesbaden, para acercar las posturas de sus respectivos Gobiernos. Tanto Merkel como Putin consagraron la conferencia de prensa final al elogio de la colaboración de ambos Estados, que según destacó la canciller federal, está "llena de vida". Con tantas buenas palabras, el ambiente recordó a las cumbres entre Putin y el anterior canciller alemán, Gerhard Schröder, cuyas relaciones personales fueron excelentes.

Gasoducto del Báltico

Los elogios se centraron en las relaciones comerciales entre Alemania y Rusia, en palabras de Merkel, "el corazón" de su trabajo conjunto. Cruciales además para ambas economías, puesto que Rusia es el principal proveedor de energía de Alemania. Al respecto, todo fueron parabienes. Incluso el espinoso asunto de las medidas estudiadas por el Gobierno alemán para la protección de sectores clave frente a inversores estatales extracomunitarios es, a juicio de Putin, una discusión "muy apasionada" que, de momento, carece de correlato real. Su anfitriona volvió a destacar que las leyes debatidas tratarán de proteger "intereses de seguridad nacional".

Buenas palabras también para el faraónico proyecto del gasoducto báltico que unirá las costas de Rusia y Alemania, proyectado por el gigante estatal ruso Gazprom y las alemanas BASF y E.ON con la bendición del socialdemócrata Schröder, hoy un empleado de lujo de Gazprom. Afirmó Merkel que la obra en construcción es "políticamente deseable", y se mostró dispuesta a solucionar las diferencias con los países bálticos excluidos por su ruta marítima. Temen los países bálticos que Rusia aproveche su línea directa con Alemania para encarecer el suministro de energía, dado que el nuevo gasoducto le permitirá cortar el gas en Europa del Este sin interrumpir el abastecimiento de los buenos pagadores alemanes.

Putin se refirió también a su posible candidatura a las elecciones legislativas en Rusia. La Constitución rusa prohíbe a sus presidentes permanecer más de dos mandatos consecutivos en el cargo, de modo que la maniobra política se interpreta como un truco para permanecer en el poder como primer ministro. Aseguró Putin que en las elecciones se respetará "no sólo la letra, sino el espíritu de la Constitución", lo cual no quiere decir "que los que ahora están en el poder no tengan derecho a participar en la vida política de su país".

Junto con Merkel y Putin participaron en la cumbre de Wiesbaden casi todos los ministros de los dos Gobiernos, que trataron otros temas bilaterales. Durante las conversaciones, Vladímir Putin pidió a los empresarios alemanes que aumenten sus inversiones en Rusia. Ayer mismo, el consorcio energético alemán E.ON anunció la compra del 69% de la eléctrica rusa OGK-4 por una cantidad superior a los 4.000 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 2007