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Una niña muere en un albergue tras pasar infructuosamente por dos centros médicos

Jessica, vizcaína de 11 años, estaba de excursión en Barcelona junto a compañeros de colegio

Barcelona
Jessica tenía 11 años y junto a sus compañeros de colegio de la pequeña localidad vizcaína de Kortezubi había ido de excursión a un albergue juvenil en Cabrera de Mar (Barcelona). El miércoles pasado se sitió mal. Estaba pálida y vomitaba. Al día siguiente fue atendida en dos centros sanitarios distintos de Barcelona. Primero en el dispensario del monasterio de Montserrat y más tarde en un ambulatorio de la localidad de Vilassar de Mar. Pero en ninguno de los dos casos los médicos que la atendieron detectaron que pudiera tener una dolencia grave. De vuelta al albergue, Jessica falleció 12 horas después sin que a última hora de ayer se conocieran los resultados de la autopsia.

Una niña de de 11 años murió en la madrugada del viernes en un albergue juvenil de Cabrera de Mar (Barcelona) después de haber pasado por dos centros médicos en los que no se le apreció nada grave. La chica, llamada Jessica, vecina de la localidad vizcaína de Kortezubi, padecía vómitos y fuertes dolores estomacales. La causa de su muerte seguía sin conocerse anoche.

Doce horas antes de morir, un médico le diagnosticó gastroenteritis vírica y le recetó un jarabe

La pequeña Jessica pasaba unos días en Cataluña junto a compañeros de su colegio de Arratzu (Vizcaya), en el marco de un programa de intercambio escolar del Ministerio de Educación. El caso está en manos del juez de guardia de Mataró (Barcelona), quien ordenó que se le practicara la autopsia. Los resultados preliminares descartan que la niña falleciera por una meningitis. Fuentes del entorno familiar aseguraron que anteriormente había padecido algún episodio de asma.

El trágico periplo de Jessica empezó en la mañana del jueves durante una excursión al monasterio de Montserrat. La niña se quejó de fuertes mareos, por lo que su tutora la acompañó hasta el pequeño dispensario de la abadía, aproximadamente hacia las 13.00. Allí la tendieron en una cama. Fuentes del monasterio aseguraron que la pequeña, ya recuperada, salió por su propio pie. La siguiente noticia que tuvieron de ella en el dispensario fue la visita ayer de los Mossos d'Esquadra para abrir expediente por su muerte.

El día de excursión continuó con una visita a unas bodegas de cava en Sant Sadurní d'Anoia. Por la tarde, ya en el centro de colonias de Cabrera de Mar, Jessica volvió a sentirse indispuesta, esta vez con agudos dolores de estómago y vómitos, pero sin fiebre.

Según el expediente abierto por la Generalitat, la niña fue trasladada al Centro de Asistencia Primaria más próximo, en Vilassar de Mar, a las 20.25. Allí fue atendida por un médico que, tras una exploración respiratoria y abdominal, le diagnosticó una grastroenteritis vírica y le recetó un jarabe pediátrico. Recomendó que siguiera una dieta. El estado de la niña se agravó durante la noche. A las 6.40 del viernes, el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) recibió una llamada del albergue solicitando una ambulancia porque Jessica continuaba con vómitos y fiebre. A los pocos minutos, volvió a recibir otra llamada ante el creciente deterioro de la niña, que deliraba y estaba semiinconsciente. Los facultativos del SEM optaron por enviar otras dos ambulancias e instruyeron a una monitora para que le practicara "maniobras de reanimación".

A las 6.58 llegó la primera ambulancia. Pero Jessica ya estaba inconsciente. Falleció 30 minutos después. La Generalitat envió el viernes al albergue de Cabrera de Mar a un médico, una ATS y dos psicólogos para atender al resto de escolares, que procedían de Euskadi, Andalucía y Valencia. Recetaron antibióticos para prevenir un contagio por meningitis.

Torre Ametller, la joya de la corona de los albergues juveniles de la Generalitat, una antigua casa modernista, estaba ayer llena de huéspedes. Muy pocos sabían que hacía sólo 24 horas en una de sus habitaciones había muerto la pequeña Jessica. "Cuando llegamos aquí el viernes por la tarde notamos algo raro. Encontramos un gran revuelo. Nos dijeron que no nos podían atender y que volviéramos más tarde. El local había sido prácticamente tomado por los mossos. Así nos enteramos de forma involuntaria de la muerte de la niña. Pero nadie nos dió detalles", aseguró ayer uno de los huéspedes.

El viernes por la tarde, el juez de guardia del Juzgado de Instrucción número 2 de Mataró ordenó el levantamiento del cadáver y el traslado al tanatorio Cabré Junquera de la misma ciudad. El cuerpo de Jessica permaneció en las dependencias hasta las 16.00, cuando un coche de la funeraria trasladó el féretro hasta Euskadi. En el trayecto por carretera el cuerpo no fue acompañado por sus familiares, informa Salvador Fernández.

Un grupo de familiares y amigos de la pequeña que se habían trasladado a Cataluña el viernes, acompañando a los padres, habían abandonado Mataró horas antes. Los empleados de la Torre Ametller cumplieron ayer con escrupulosidad la consigna de no hablar. "Me han ordenado no decir nada. Están corriendo demasiados bulos y versiones falsas", aseguró Jaume Gómez, director del albergue. Recalcó que no había ninguna razón médica que aconsejera la clausura del centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 2007