Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Los partidos afinan su maquinaria electoral

Los estrategas del PSOE y PP concentran sus esfuerzos en 23 provincias clave

Ambos partidos admiten que una decena de escaños arriba o abajo decidirán las elecciones

A cinco meses de las elecciones generales de marzo de 2008, los dos principales partidos, PSOE y PP, afinan ya sus maquinarias. Los comités encabezados por Jesús Caldera y Juan Costa, respectivamente, ultiman las ofertas electorales, que los socialistas basarán en la ampliación de los derechos cívicos y la política social, y los populares, en la bajada de impuestos y la reivindicación de la idea de España y su bandera. Aunque ambos partidos se dirigen a la totalidad de los ciudadanos, sus mayores esfuerzos se volcarán en 22 provincias, aquellas en las que las encuestas vaticinan que es más fácil que un escaño cambie de manos. La victoria puede depender de una decena de diputados arriba o abajo.

Nadie habla de ello en los discursos públicos de los principales dirigentes, pero las maquinarias de los dos principales partidos trabajan a tope con un objetivo: ganar o, al menos, no perder escaños en las provincias donde se juegan realmente las elecciones: unas 23, como mucho, de las 52.

El sistema electoral -basado en la circunscripción provincial y la ley D'Hondt- hace que al final sea más importante, por ejemplo, tener un buen resultado en Alicante -que en estas elecciones ganará un escaño-, que arrasar en Cáceres, donde romper el empate a dos escaños entre los dos grandes partidos es casi imposible.

Los socialistas creen que pueden sacar hasta 10 diputados más y sólo admiten que pueden perder en dos provincias (Madrid y Málaga). Los populares, ilusionados tras los resultados de las municipales -aunque el propio Pedro Arriola, gurú estadístico del partido, admitía la noche electoral que cada elección es diferente- y, sobre todo, porque creen irrepetible el resultado de 2004, en plena conmoción por el 11-M, confían en recuperar hasta 16 escaños (aunque admiten que podrían perder en Ourense, Las Palmas, Vizcaya o Cuenca, con lo que ganarían 12 más).

La diferencia actual es de 16 (164-148). El PSOE cree que puede llegar a 172 (ocho más que ahora, pero sin llegar a los 176 de la mayoría absoluta). El PP confía en alcanzar los 160, lo que significaría quitarle al PSOE al menos una decena y dejarlo en segundo lugar. Los socialistas, por si acaso, recuerdan que el PP gobernó con 156 en 1996, y creen que ellos podrían hacer lo mismo. Las ajustadas cifras auguran tal vez la campaña más dura de la democracia.

El secretario de Organización del PSOE, y responsable de la campaña electoral, José Blanco, ha recorrido durante el mes de septiembre y parte de octubre la mayoría de las comunidades autónomas y cree que "la moral está muy alta". Su homólogo en el PP, Ángel Acebes, que tampoco escatima viajes por España, ha preferido otra técnica: la de concentrar a los responsables de las provincias clave en la calle Génova, la sede del PP, para analizar cómo arañar votos en ellas. El PP también ve entusiasmo entre sus cuadros, sobre todo tras el resultado de las municipales -en las que sacaron 160.000 votos de ventaja- y porque ven muy desmovilizado al electorado socialista y muy batallador al suyo.

Tanto el PSOE como el PP coinciden en privado al situar sus principales objetivos y los de su rival. Para empezar, las cuatro provincias que ganan un escaño por su aumento de población: Toledo, Murcia, Alicante y Almería, que se los quitarán -si los datos del censo provisional se confirman- a Vizcaya, A Coruña, Soria y Córdoba.

Los diputados en el Congreso son siempre 350, y se reparten en función de la población. El de Toledo caerá probablemente del lado socialista, el de Almería parece más cercano al PP, mientras en Murcia y Alicante ambos dicen tener posibilidades.

Los socialistas creen tener opciones de ganar escaños también en Barcelona, Zaragoza, Ourense, Las Palmas, Cuenca, Guadalajara, Girona y Guipúzcoa. El PP sólo admite posibilidades de derrota en Las Palmas, Ourense y Vizcaya, y ve muy difícil perder en Guadalaja y Cuenca, aunque no lo descarta.

El PP se ve con muchas posibilidades de recuperar también un escaño en Pontevedra, León, Lleida, Madrid -donde calculan que podrían arrebatarle dos al PSOE-, Ciudad Real, Baleares, Málaga, Cádiz, Barcelona, Teruel -el PSOE le quitó un diputado por sólo 232 votos en 2004- y Álava. Los socialistas admiten que pueden perder uno en Madrid y otro en Málaga.

El PP juega con otra baza: cree que podría quitarle un escaño a ERC en Girona -la única provincia, junto a Lleida, donde no obtuvo representación en 2004- y que el PSOE podría ceder uno con Na Bai en Navarra. Además, auguran un hundimiento de IU que les beneficiaría. Si la federación de izquierdas no sale en Valencia -el PSOE obtuvo pésimos resultados en mayo en esa provincia- Sevilla o Córdoba, también esperan hacerse con esos diputados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 2007