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Las relaciones de Moscú y Europa

Sarkozy fracasa en su intento de que Putin asuma el temor a un Irán nuclear

El presidente francés suaviza el tono de las críticas a Rusia durante su visita a Moscú

El presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró ayer durante su encuentro en el Kremlin con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, que Moscú no tiene datos que muestren que Irán busca obtener el arma atómica. A la luz de estas declaraciones de Putin, las palabras de Sarkozy -que dijo que había habido un acercamiento de posiciones con respecto a Teherán- pierden valor y suenan exclusivamente a diplomacia. El presidente francés ha adoptado una línea más crítica con respecto a lo que sucede en Rusia en comparación con su predecesor, Jacques Chirac.

Durante la visita de Sarkozy, aparentemente tampoco hubo progresos en otros temas internacionales, como el problema de Kosovo y los planes estadounidenses de emplazar elementos de su escudo nuclear en la Unión Europea, concretamente en Polonia y la República Checa.

Lo que está claro es que el presidente francés ha querido suavizar el tono y eliminar las tensiones surgidas con Moscú desde su llegada al Elíseo, y especialmente después de las duras declaraciones que hizo antes de visitar Rusia. Así, la semana pasada, durante una visita a Bulgaria, Sarkozy dijo que Rusia está complicando los asuntos mundiales y usando sus riquezas energéticas para intimidar a sus vecinos.

En Moscú, sin embargo, Sarkozy no escatimó palabras conciliatorias y alabanzas. Dijo que Francia "comprende el deseo de Rusia de reasumir el papel que le corresponde en la arena internacional". Sobre Irán, el presidente francés declaró: "Discutimos en profundidad el problema iraní y escuchamos el análisis del señor Putin en vísperas de su visita a Teherán. Pienso que nuestras posiciones están ahora un poco más cerca".

Pero Putin no sólo dijo que no tiene pruebas de que Irán esté trabajando en la fabricación de armas atómicas, sino que agregó: "Como no poseemos esos datos objetivos, partimos del supuesto de que Irán no tiene planes" de desarrollar armas nucleares. Francia y EE UU, sin embargo, están muy preocupados por el programa nuclear iraní, y Sarkozy ha declarado que un Teherán nuclear es inaceptable para París. Que las posiciones de Rusia y Francia sobre Irán son diferentes es algo claro, que Sarkozy acabó reconociendo en la conferencia de prensa conjunta, en la que afirmó: "Quizá nuestro análisis sobre la situación en ese país no es del todo el mismo".

La única concesión que hizo Putin es decir que Rusia también es partidaria de que todos los programas iraníes relacionados con la energía atómica sean "transparentes". Pero esto es algo que el Kremlin viene repitiendo desde hace mucho. Moscú tiene intereses económicos en Irán, donde está construyendo la central atómica de Busher, en el sur del país, y hay planes de construir en ese país otras instalaciones nucleares. Por ello, el Kremlin se opone categóricamente a imponer más sanciones a Teherán.

Sobre Kosovo, Sarkozy señaló: "Hemos visto un sendero que al fin y al cabo puede conducirnos a un acercamiento de nuestras posiciones", pero no especificó qué camino es ése ni cómo se podría resolver el problema sin dar la independencia a esa región de mayoría albanesa, que oficialmente todavía forma parte de Serbia. Sarkozy agregó que notó en Putin "el deseo de no cerrar las puertas a una solución que pueda evitar la humillación".

Serbia se opone categóricamente a que se otorgue la independencia a Kosovo, y Moscú apoya incondicionalmente en esto a Belgrado. Putin ha advertido que la independencia de Kosovo sentará un precedente que tratarán de aprovechar las regiones separatistas que existen en el espacio postsoviético, como Abjazia, el Alto Karabaj, Osetia del Norte o el Trandsniéster. El líder ruso incluso ha llegado a decir que no ve diferencia entre estos conflictos y Kosovo, lo que significaría que habría que reconocer la soberanía de esas regiones.

Entre los otros temas internacionales tratados por ambos presidentes destacan el de Siria y Líbano, y los planes de Washington de instalar misiles interceptores en Polonia y un radar en la República Checa, como parte de su sistema de defensa antimisil. EE UU sostiene que el objetivo es impedir posibles ataques de países como Irán o Corea del Norte, pero Rusia cree que los planes estadounidenses están dirigidos contra ella y los considera una amenaza a su seguridad nacional. El Kremlin señala que si Washington realmente quiere evitar un posible ataque de esos países, entonces debería aceptar el ofrecimiento que le ha hecho de utilizar el radar de Gabalá -en Azerbaiyán, cerca de la frontera iraní- y otro nuevo que Rusia está construyendo en el sur del país.

POSICIÓN DE PUTIN

"Partimos del supuesto de que Irán no tiene planes de desarrollar armas nucleares", dijo el presidente ruso

Moscú apoya incondicionalmente a Belgrado, que se opone de forma radical a la independencia de Kosovo

Rusia cree que los planes estadounidenses de instalar misiles en la República Checa y Polonia son una amenaza a su seguridad nacional

CONCESIÓN DE SARKOZY

"Discutimos en profundidad el problema iraní. Pienso que nuestras posiciones están ahora un poco más cerca"

Sobre Kosovo, Sarkozy dijo haber visto en Putin "el deseo de no cerrar

las puertas a una solución que pueda evitar

la humillación"

Francia comprende la necesidad de EE UU de impedir posibles ataques de países como Corea del Norte o Irán

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2007

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