Entrevista:César Antonio Molina | Ministro de Cultura

"Yo no he venido aquí a crear crisis, he tenido que resolverlas"

Llegó a Cultura el 9 de julio, con la última remodelación del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Ha habido turbulencias en los dos meses de mandato de César Antonio Molina (A Coruña, 1952): destituyó a José Antonio Campos Borrego como director del INAEM, y ha afrontado la dimisión de Rosa Regàs en la Biblioteca Nacional y de Ana Martínez de Aguilar en el Reina Sofía. Pero el ex director del Instituto Cervantes quiere pasar página y afronta el futuro con optimismo.

Pregunta. Ha habido una sensación de jaleo en el ministerio desde que usted tomó posesión: dimisiones, destituciones...

"En la ley del cine he recibido a todos y la hemos equilibrado. Ayuda a la industria y a los creadores. Y respeta el esquema autonómico, claro que sí"
"Reconocí la labor de Rosa Regàs y se la agradecí. Y todo el mundo apoyó a la nueva directora, que es lo importante. No me gusta hablar del pasado"

Respuesta. Creo que ese jaleo se debe más a las circunstancias que a mi presencia aquí. Ha habido que sacar a algunas instituciones de cierto estatismo en el que habían caído. Nunca he llegado a un sitio donde estuviera todo resuelto, he ido a sitios donde había mucho por resolver. Aquí me toca hacer cosas nuevas, resolver problemas, seguir avanzando.

P. Pero llega usted sólo para ocho meses. ¿Cómo se asume un mandato así?

R. Hay que vivir cada día como si fuera el último. Y hay que trabajar como si la eternidad estuviera delante de ti.

P. El presidente del Gobierno dijo que el objetivo de su nombramiento era hacer del Ministerio de Cultura una gran fábrica para la promoción de la cultura española en el mundo. ¿Con qué proyectos pretende cumplir ese objetivo?

R. La cultura española ha de tener proyección internacional, porque tiene grandes artistas, grandes creadores. Y eso hay que promoverlo, como hicimos en el Cervantes. Esa proyección se logra, por ejemplo, con la ampliación del Prado, o con la ordenación del Reina Sofía, pues éste es un museo que tiene que competir con los otros grandes museos internacionales. Sucede lo mismo en el mundo del cine: tenemos un gran cine, y eso hay que potenciarlo.

P. ¿Qué grado de utopía hay en todo eso?

R. No es una utopía, ya hemos logrado colocar grandes nombres en todo el mundo: cineastas, escritores, pintores... Hay grandes científicos, y hasta astronautas.

P. ¿Y algún director de museo que quiera ir al Reina Sofía?

R. El ministro, por primera vez, no va a fichar a nadie. Se va a hacer por consenso, con la ratificación del patronato, que presido yo. Habrá un jurado internacional que preseleccionará entre los proyectos que se presenten. Por eso todavía no hay nombres, se tienen que presentar. Es la primera vez que se va a hacer de esta manera.

P. ¿Qué diferencia existe entre la Biblioteca Nacional y el Reina Sofía para que la crisis de la primera se resuelva en unos días y, en el caso del museo, se abra un proceso que durará meses?

R. En la Biblioteca había un patronato que se reunió. En el caso del Reina Sofía, se ha puesto en marcha un mecanismo que antes no existía, y además el patronato había que renovarlo. Había que seguir unas pautas, incluyendo el jurado internacional que ha de seleccionar al nuevo director.

P. ¿No habría preferido que las sucesivas crisis hubieran esperado: la del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), la de la Biblioteca, la del Reina Sofía...?

R. Las crisis son como la vida misma. Si estallaron nada más llegar yo, quiere decir que debían de existir ya. Yo no he venido aquí a crear crisis, he tenido que resolverlas. Estaban latentes: había que afrontarlas, no demorarlas. En cuanto al tema del INAEM, vamos a hacer una reunión en Sevilla para crear un Consejo de las Artes Escénicas, para ver qué camino debemos seguir: ver si debemos hacer una ley de las artes escénicas.

P. Una de las primeras medidas que tomó fue la destitución de Campos Borrego como director del INAEM. La decisión provocó duras críticas en el sector. ¿No pudo haberlo hecho de otra forma?

R. Un ministro tiene que rodearse de la gente con la que piensa que sus proyectos van a salir mejor adelante. Y eso no significa que Campos no lo hiciera bien. Es funcionario de esta casa, nos cruzamos casi todos los días.

P. Y la crisis de la Biblioteca Nacional, ¿le habría gustado que se hubiera planteado en otros términos?

R. La gravedad de lo que pasó requería tomar una serie de decisiones drásticas. Y así se hizo. Luego cada persona es libre de tomar las decisiones que quiera. Según la Academia, una dimisión significa una cosa, y un cese, otra. Una dimisión es una cuestión volitiva, personal. Y hasta ahora sólo han dimitido en la Biblioteca Nacional y en el Reina Sofía. En la Biblioteca Nacional, los hechos eran preocupantes. Ahora siguen las investigaciones y una de las labores de la nueva directora es revisar lo que sucedió con esos libros desaparecidos. No fue el hecho del robo en sí, sino la actitud ante el robo.

P. Rosa Regàs ha declarado que usted le dijo que durante sus tres años de gestión "no había hecho nada".

R. Cuando hablé con ella se me dijo que había habido una sola desaparición. Cuando se redactó la nota, apareció otra; y al día siguiente eran tres. De eso fue de lo que hablamos. Ahora, cada uno tiene derecho a justificarse a sí mismo de la mejor manera posible. Pero, como comprenderán, en la Biblioteca Nacional hay grandes funcionarios como para pensar que no han hecho nada durante todo este tiempo.

P. En el patronato hubo una intervención del rector de la Complutense, Carlos Berzosa, que destacó la actuación de Regàs.

R. Sí, hubo esa intervención y hubo otras. Yo reconocí su labor y la agradecí. Y todo el mundo apoyó a la nueva directora, que es lo que ahora importa. No me gusta hablar del pasado.

P. El próximo día 25 finaliza el plazo para la presentación de enmiendas al proyecto de Ley del Cine. ERC ha presentado una enmienda a la totalidad, y CIU está estudiando unirse. Consideran que el proyecto invade competencias de su Estatuto de autonomía.

R. La ley está en el Parlamento. Yo he recibido a todo el mundo y la hemos ido equilibrando; creo que va a ayudar a la industria y a los creadores, y nos va a poner en vanguardia ante todos los cambios tecnológicos de los próximos años. Estoy convencido de que va a ayudar mucho. Y respeta el esquema autonómico, claro que sí.

P. Ya reclaman desde Cataluña la entrega de los papeles pendientes del Archivo de Salamanca...

R. Vamos a cumplir la ley; se van a devolver. Y lo vamos a hacer lo más rápidamente posible, con todas las garantías. El facsímil que se quedará en Salamanca será equivalente a lo que salga. Tenemos almacenadas más de 120.000 cajas, cuarenta kilómetros de documentación nueva que va a incorporarse al Archivo de Salamanca, que va a ser un gran centro de la memoria. Entiendo los sentimientos de Salamanca y de Cataluña, y cumpliremos con unos y con otros.

P. Últimamente ha habido conflictos entre distintos ministros y el responsable de Economía por la necesidad de ajustar las propuestas a la realidad económica. Usted ha hablado de 85 millones de euros para el Fondo de Protección a la Cinematografía, de 25 millones para el nuevo Centro de Conservación y Restauración de la Filmoteca Española, de 30 para la remodelación del Museo Arqueológico Nacional... ¿Habrá presupuesto?

R. Para las buenas ideas siempre hay dinero. Para lo que no hay dinero es para las malas ideas.

P. Diga una buena idea que se le haya ocurrido.

R. Muchas. Una: hacer un Museo de las Artes Visuales, en el edificio de Tabacalera, en Madrid.

P. ¿Y se le ocurre alguna idea para que la gente participe de su optimismo con respecto a la salud de nuestra cultura?

R. Siempre he sido optimista. Saqué adelante el Círculo de Bellas Artes de un déficit terrible. E inauguré 25 centros del Cervantes en tres años. Soy un optimista moderado por naturaleza. Me baso en el trabajo, en la imaginación, en la energía y en el convencimiento de que la cultura española es esencial para España. Los españoles somos lo que somos por los grandes creadores que nos preceden.

César Antonio Molina, en su despacho del Ministerio de Cultura.
César Antonio Molina, en su despacho del Ministerio de Cultura.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de septiembre de 2007.

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