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El futuro de Europa

Asumir los valores europeos

Apertura del mercado laboral europeo, sí. Relativismo cultural y tolerancia mal entendida, no. Quienes vengan a Europa deberán admitir los valores europeos y deberán dejar de esgrimir peculiaridades culturales o religiosas para defender lo indefendible, advirtió Franco Frattini.

En su intervención lisboeta, el vicepresidente de la Comisión Europea habló de cómo en enero de 2006 había en la Unión 18,5 millones de residentes legales de terceros países, casi el 4% de la población comunitaria. No entró en desgloses étnicos, raciales, culturales o religiosos, pero aludió oblicuamente a ellos al señalar que hasta recientemente "el enfoque multicultural que dábamos permitió que algunos grupos culturales y religiosos desarrollaran una agresiva estrategia contra nuestros valores". "Los objetivos de sus ataques", añadió, "eran los derechos individuales, la igualdad entre los sexos, el respeto a las mujeres y la monogamia".

Eso debe acabarse. "Tenemos que combatir esa peligrosa actitud que puede destruir la fábrica de nuestras sociedades", alertó Frattini. "No podemos desatender los derechos fundamentales en nuestras sociedades. Durante mucho tiempo, desgraciadamente, hemos dado por sentado ese patrimonio".

La inmigración debe ir acompañada de integración. "Sé que no es fácil", reconoció el vicepresidente. "Pero se lo debemos a las futuras generaciones y a la nueva Europa que estamos construyendo juntos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de septiembre de 2007