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Greenspan entona el 'mea culpa'

Alan Greenspan entona el mea culpa. El predecesor de Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reconoce ahora públicamente que no se dio cuenta a tiempo de los riesgos asociados a algunas prácticas financieras que se estaban empleando en el negocio hipotecario. "Realmente, no lo cogí", afirma en una entrevista con la cadena de televisión CBS.

Lo que no captó Greenspan a tiempo ha provocado una crisis financiera que despierta el fantasma de una recesión en Estados Unidos y Europa, que ayer mismo quisieron espantar los empresarios españoles.

Greenspan, que el lunes publica su biografía, cree que su sucesor en la autoridad monetaria está afrontando bien la crisis. "Aunque estaba al corriente de que estaban teniendo lugar algunas de estas prácticas, no tenía la noción de lo significativo que podría resultar hasta que fue demasiado tarde", afirma el ex jefe de la Fed en una entrevista que se emite el domingo en la cadena de televisión estadounidense. En ella reconoce que no se dio cuenta de los problemas vinculados a las hipotecas de alto riesgo (subprime) hasta bien entrado 2005.

Alan Greenspan dejó la Reserva Federal en febrero 2006, tras 18 años de mandato. Ese verano ya empezaron a hacerse evidentes en EE UU los problemas en el mercado inmobiliario. Y con el alza de tipos de interés, comenzaron las revisiones de los créditos y los impagos.

El ex presidente del Banco Central estadounidense está ahora en medio de un fuego cruzado, porque defendió durante su mandato la diversificación del riesgo y apostó por mantener su estrategia de dinero barato más tiempo del debido.

Su libro, titulado The age of turbulence (La era de las turbulencias, en la traducción literal al español), saldrá a la venta un día antes de que se celebre la esperada reunión de la Fed, que deberá decidir si rebaja los tipos de interés oficiales.

Greenspan dice que Bernanke está haciendo "un excelente trabajo" y afirma que no cree que en su lugar él haría algo diferente. Y explica que la decisión de rebajar tipos tras la crisis financiera de 1998 fue más fácil porque la inflación se lo permitía. "Era un ambiente diferente. Podíamos actuar sin miedo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de septiembre de 2007