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La mortalidad laboral real dobla a la estadística

28 fallecidos se 'caen' de la lista oficial de víctimas entre enero y julio por la forma de computarlas

Las cifras oficiales sobre siniestralidad laboral no recogen todos los accidentes mortales registrados en Euskadi por razones de simple técnica estadística. La realización de las estadísticas cumple los parámetros legales actuales, pero de los listados desaparecen los fallecidos que trabajaban para subcontratas cuya sede social se encuentre fuera del País Vasco o determinados autónomos. Las últimas cifras de Osalan abarcan el periodo enero-julio de este año y arrojan un total de 28 fallecidos. Sin embargo, en ese periodo murieron 56 empleados en la comunidad autónoma, según los preinformes elaborados por el propio Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales. Todos los sindicatos coinciden en que el Gobierno se está equivocando al ceñirse fundamentalmente a las estadísticas para elaborar sus planes en materia de prevención y hacer política de comunicación, "cuando el mapa de riesgos es muy diferente". La Comisión Europea está trabajando con Eurostat, la agencia estadística de la UE, en un proyecto piloto que permita homologar los datos en el conjunto de Los 27.

R.R., el trabajador que falleció el jueves en un depósito de la planta de biodiésel que la empresa Bionor tiene en Berantevilla, sí figurará en las estadísticas públicas de siniestralidad laboral en Álava. Será el tercero del año, tras el que murió por un golpe de calor en el tejado de la Academia de la Ertzaintza en Arkaute el pasado 28 de agosto y otro fallecido en un accidente in itínere (en el trayecto a o desde el puesto de trabajo y el hogar) en junio. Por ahora, sólo este último consta en las listas oficiales de Osalan (www.osalan.net), ya que se limitan al periodo enero-julio. Frente a esos tres, en territorio alavés han fallecido en realidad entre enero y el pasado día 6 un total de 11 empleados.

El baile de cifras resulta, sin embargo, absolutamente legal. El organismo encargado en Euskadi de elaborar esas listas es Osalan, el instituto de seguridad laboral dependiente del Departamento de Empleo. Y proporciona las cifras de accidentes correspondientes a los partes de trabajo comunicados a la autoridad laboral, incluidos los in itínere.

El problema empieza con las exclusiones de esa relación. No se computan los trabajadores que fallecen en suelo vasco, pero están empleados por empresas radicadas fuera de la comunidad autónoma. En cambio, sí se suman los de empresas vascas que fallecen fuera de Euskadi.

El principal problema que aleja las listas de la realidad de las muertes es la exclusión de los trabajadores autónomos que no cotizan por accidentes profesionales. La legislación permite a los autónomos decidir voluntariamente si cotizan por esa contingencia. Si uno no lo hace y sufre un accidente, no se redacta un parte a la autoridad laboral y el siniestro se cae de la estadística.

Con los datos de Osalan en la mano, entre enero y julio de 2006 fallecieron en Euskadi 28 trabajadores, exactamente los mismos que en igual periodo de este año.

La realidad resulta muy diferente. UGT elabora su propia estadística de siniestros mortales con los preinformes de accidentes que redacta Osalan y datos de Empleo (ver gráfico). El instituto vasco realiza un preinforme en cualquier siniestro mortal. El análisis de UGT concluye que los muertos en el primer semestre de 2006 fueron 40 empleados, cifra que se eleva a 56 en igual plazo de este ejercicio, un 40% más. Lejos de frenarse, la mortalidad laboral se ha disparado.

"Dos cosas diferentes"

Fuentes del Ministerio de Trabajo indicaron ayer que "el gran lío se produce cuando no se distingue entre la estadística y la siniestralidad en cada comunidad. Son dos cosas diferentes".

Los sindicatos critican precisamente esa situación. En su opinión, el Gobierno autónomo no analiza el mapa real de riesgos de Euskadi, con 62 muertos este año hasta ayer, porque "oficialmente no existe".

La responsable de acción sindical de UGT, Pilar Collantes, deplora que el departamento de Joseba Azkarraga se limite a "vender" las bondades de las estadísticas cuando le favorecen y ligarlas a la efectividad de su política de prevención. "Su último plan, el 2007-2010 no ha sido respaldado ni por los sindicatos ni por la patronal", señala.

Un portavoz de Empleo replica que las comparaciones se hacen entre las estadísticas oficiales, pese a las puntualizaciones que se puedan hacer en cada momento. "Sin embargo, los planes de prevención se elaboran tras analizar los riesgos que se producen en todos y cada uno de los sectores productivos", subrayó.

El departamento quiere incentivar la prevención y poner freno a las subcontratas. De los 62 fallecidos entre enero y ayer, 26 pertenecían a subcontratas. El Gobierno anunció en julio pasado que quiere aprobar este mismo año un decreto que dé prioridad para contratar con las administraciones públicas a las empresas que promuevan la prevención y presenten certificados homologados en esta materia. Empleo ha organizado ya un grupo de trabajo interdepartamental para elaborar este decreto. El Plan de Seguridad y Salud Laboral 2007-2010 incluye como principal objetivo reducir en un 50% el número de accidentes mortales, graves y muy graves.

La patronal sostiene, en cambio, que las estadísticas oficiales son más prolijas que la realidad, porque incorporan los accidentes in itínere, "un hecho excepcional en el panorama europeo".

Lo cierto es que los datos de siniestralidad laboral tampoco se hallan plenamente homologados en Europa. Fuentes de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, con sede en Bilbao, indicaron ayer que "Eurostat y la Comisión Europea están trabajado un proyecto piloto que permita disponer de estadísticas más detalladas" y homologables entre países.

Por ejemplo, muchos estados de la UE sólo consideran accidentes de trabajo las enfermedades comunes integradas en una lista de enfermedades profesionales. Determinados países tampoco computan los accidentes in itínere al considerar que se trata de un riesgo cuya competencia correesponde más a las autoridades de tráfico que a las laborales. "Eso va en función de los diferentes sistemas de protección de cada país", asegura el ministerio.

Los tres trabajadores heridos el jueves en la planta de Bionor seguían ayer hospitalizados en Vitoria. En la UCI del hospital de Santiago permanecen en estado muy grave P.G.O. y A.G.R., mientras que A.G.Z se halla en Txagorritxu con pronóstico grave.

Técnicos de Osalan continuaron ayer las investigaciones en la empresa para aclarar el suceso. Intentan descubrir por qué los operarios no usaron su equipo de protección individual, ya que han constatado que en el lugar del accidente no había ninguno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2007