Los jóvenes rechazan el alquiler, la gran apuesta del Gobierno en política de vivienda

Una encuesta del ministerio muestra que no querrían ser inquilinos ni con precios más bajos

El "salto adelante" con el que el Gobierno quiere impulsar el alquiler para jóvenes se ha encontrado con un escollo inesperado: los propios destinatarios de un plan que todavía está en ciernes. De la encuesta que el Ministerio de Vivienda ha encargado para conocer la opinión de los que tienen entre 20 y 30 años se desprende que, aunque bajara el precio de los alquileres, casi la mitad seguiría prefiriendo la compra. Y más del 60% responde que, ya que los precios de una hipoteca y un alquiler son muy parecidos, se decanta por la opción de la compra.

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España es un país de compradores. Y parece que las nuevas generaciones no tienen ningún interés en cambiar la psicología nacional. En el Ministerio de Vivienda reconocen que, si quieren que el porcentaje de inquilinos se aproxime al de la media europea -en el 38% frente al 11% español-, no sólo deberán hacer el alquiler más atractivo, sino convencer a los jóvenes de que esta opción no es tirar el dinero.

Los resultados de la encuesta que el ministerio ha hecho a 1.000 jóvenes muestran que ni están interesados en alquilar ni, lo que es peor, lo estarían aunque las circunstancias cambiaran. Entre los inconvenientes actuales, citan la mala calidad de los pisos en el mercado, las escasas garantías para garantizar la continuidad del inquilino y lo elevado de la fianza o aval necesario para firmar un contrato de alquiler.

Además, cuando se les pregunta por un mundo ideal, responden que su precio objetivo estaría en 350 euros mensuales y un máximo de 475. Pero ahí es donde se dan de bruces con la realidad, porque la media de los alquileres firmados el año pasado por un piso de 100 metros cuadrados fue de 720 euros al mes; mientras que en algunas comunidades, como la de Madrid, superó los 1.100.

En el tema de las ayudas, obviamente, la mayoría dice estar a favor de que se incrementen. Pero son muchos más los que prefieren que éstas vayan a la compra que al alquiler, ya sean en forma de dinero directo a los inquilinos o al fomento de que los propietarios pongan en el mercado sus pisos vacíos. También ahí tiene mucho trabajo por delante el ministerio. Sus portavoces reconocen que las ayudas ahora son algo "residual y muy desconocido". "Haremos un esfuerzo por comunicar a los jóvenes la existencia de estas ayudas", añaden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de agosto de 2007.

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