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Colas, carreras y vuelos cancelados

Un grupo de pasajeros españoles provenientes de Cancún (México) llegaron ayer a las dos de la tarde al aeropuerto de Barcelona. Se habían escapado por horas del cierre del aeródromo mexicano y de la llegada del huracán Dean. Uno de los viajeros, Manuel Pamos, explicó al bajar del avión: "Veías muchas colas en todas las gasolineras y había mucho movimiento en las entradas de los pueblos y muchas personas que iban y venían corriendo".

Manel y Hermi, un matrimonio catalán, comentaban que el viernes estaban en la playa apurando sus vacaciones ajenos a lo que se les venía encima, hasta el sábado por la mañana. "Veíamos los autobuses llenos de trabajadores de los hoteles", explicó Manel. "Se iban a su pueblo para pasar el huracán con su familia y cuidar de sus cosas. Se respiraba la sensación de huida. Aunque tenían miedo del huracán, lo que más les preocupaba era que éste supusiera una interrupción en la llegada de turistas que les dejaría sin trabajo", añadió.

Los dos vuelos previstos para ayer entre Madrid y Cancún, de las compañías Air Europa e Iberworld, fueron cancelados ante la llegada al Caribe del huracán, y ambas aerolíneas enviaron aviones a Cancún para facilitar la salida de turistas de esa zona, informa Efe. Mientras, el mayor operador turístico europeo, TUI, anunció desde Berlín la suspensión de sus viajes a Cancún.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de agosto de 2007