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Inquietud en los mercados

Bruselas investiga el papel de las agencias de calificación por no avisar de los riesgos

La Comisión reconoció en julio la existencia de "distorsiones de mercado" en la inversión bancaria

La Comisión Europea investiga a las agencias de calificación de riesgo por no avisar de los problemas y deficiencias de algunos productos, como las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos, que están provocando una crisis financiera internacional. Fuentes comunitarias precisaron ayer que las agencias que miden la calidad y los riesgos de los créditos no hicieron uso del sistema del credit watch, un aviso de alarma previa que advierte a los inversores de posibles problemas mientras se está elaborando la calificación definitiva del producto.

Las autoridades comunitarias no piensan que toda la responsabilidad de la crisis financiera actual sea de las agencias de calificación, pues estiman que el mercado ya había dado un buen número de señales sobre los problemas de algunos créditos, que los inversores podían haber tomado en cuenta. Pese a que señalan que las están investigando por no avisar sobre problemas en productos de inversión, indican que "los resultados trimestrales, semestrales, y de 2006 y las provisiones efectuadas por algunas entidades" ya hacían prever un cierto grado de problemas.

En cualquier caso, Bruselas teme sobre todo que no se haya gestionado bien el conflicto de intereses entre las agencias de calificación y las entidades que contratan y pagan sus servicios para que las califiquen a ellas y a sus productos, según manifestó ayer la portavoz de la Comisión, Antonia Mochan.

Además de los posibles conflictos de intereses, la Comisión investiga también el sistema de gobierno de las agencias, sus fuentes de obtención de recursos y los rendimientos obtenidos. Las agencias han ejercido hasta ahora una poderosa influencia en el mercado por ser las que fijan el criterio de valoración más decisivo de un activo.

Calificaciones brillantes

En esencia, desde Bruselas tienen la percepción de que las agencias de calificación de riesgo no advirtieron a sus clientes de la existencia de ciertos problemas en determinados créditos como las llamadas hipotecas de alto riesgo (subprime) de Estados Unidos. Algunas de estas hipotecas tenían una alta probabilidad de no ser pagadas, pese a que prometían elevadas remuneraciones. Así pues, fueron adquiridas por bancos europeos, a través de otros instrumentos, fiándose de las buenas calificaciones que las agencias de rating les habían otorgado. Al darles notas tan altas, se envió al mercado el mensaje de que eran valores seguros y rentables.

Las agencias de calificación de riesgo, entre las que destacan Moody's y Standard & Poor's, que se reparten más del 80% del mercado, se guían por un código de conducta aprobado en diciembre de 2004 por la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) y cuya primera revisión se efectuó el pasado mes de febrero. Hasta entonces, las autoridades comunitarias no habían detectado problema alguno en la aplicación del código de conducta, aunque algunas instituciones privadas habían sugerido mejoras.

El sistema voluntario de regulación de las agencias a través de un código de conducta es el preferido por Bruselas. La Comisión se inclina por que las empresas amplíen sus obligaciones a la hora de cumplir el código de conducta más que por la regulación. No obstante, fuentes comunitarias indicaron que no querían "excluir la reglamentación", aunque ésta "no era la primera opción".

El funcionamiento de las agencias de calificación de riesgo, ya venía siendo de un seguimiento "muy estrecho" por parte del Comisario de Mercado Interior y Servicios, Charlie McCreevy. El pasado 10 de julio, en una comparecencia en el Parlamento Europeo, reconoció que ya "había recibido indicaciones sobre un problema de distorsión de mercado en el área de inversión bancaria". El comisario indicó entonces que ya se estaba trabajando "para mitigar algunos problemas potenciales, por ejemplo a través del código de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), en el código de las agencias de calificación de créditos que controlamos muy estrechamente".

Reacción ante las críticas

McCreevy hizo estas manifestaciones en respuesta a la eurodiputada socialista Ieke Van der Burg, coautora de un informe que pedía más transparencia y control sobre los hedge funds y private equity. La falta de transparencia de estas entidades ha aparecido también estos días como una de las incertidumbres que pueden haber desestabilizado los mercados.

El comisario se reunirá el próximo mes de septiembre con el presidente del Comité Europeo de los reguladores de mercados de valores, Eddy Wymeersch, para abordar la situación. De todas formas, la Comisión Europea no tiene previsto adoptar nuevas medidas hasta el próximo abril, tras conocer el nuevo informe del IOSCO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 2007