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La reelección de Miguel Sanz

Chivite cumple las órdenes de Ferraz y da por cerrada la crisis

Ha tragado sapos y culebras e incluso ha estado a punto de ser agredido, pero el secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite, ha cumplido fielmente las órdenes de la comisión ejecutiva federal del PSOE que, contra el criterio del comité regional del PSN -el máximo órgano regional entre congresos- y su propia ejecutiva, ordenó facilitar la investidura de Miguel Sanz.

Pero la gestión de la crisis no le ha salido gratis. Las críticas a su gestión no le han venido sólo del sector crítico de su partido, liderado por el anterior secretario general, Juan José Lizarbe, al que arrebató el puesto en el congreso de 2004 por un puñado de votos. Entre los que se manifestaron ayer ante el Parlamento también se encontraban alcaldes y concejales afines que, sin embargo, han acabado pidiendo su dimisión.

Tras unos primeros instantes de titubeo coincidentes con la dimisión del candidato, Fernando Puras, el pasado lunes, Chivite ha asumido con fuerza los dos nuevos objetivos de su partido en Navarra: eliminar la crispación y modificar la acción del Gobierno de Sanz, que con la abstención de sus diputados el PSN ha ayudado a conformar. El secretario general, ayudado por los órganos del partido en Madrid, ha conseguido la fidelidad de todos los miembros de su grupo parlamentario, incluido Juan José Lizarbe, el líder de los críticos, que ayer asumieron las directrices de Ferraz.

Sin medidas disciplinarias

Ayer, tras ver cómo decenas de sus compañeros se manifestaban contra la decisión de la ejecutiva federal y, después de que simpatizantes de otros partidos de la oposición intentaran agredirlo, rechazó cualquier medida disciplinaria contra sus compañeros que consideran que no supo defender la postura del partido en Madrid y trató de cerrar filas. "Espero que este desbordamiento de emociones dé paso a la unidad, porque ahora tenemos que fortalecernos pensando mucho más en los votantes que en la organización" afirmó. "Esta manifestación es el reflejo de lo que ha sembrado Sanz durante los últimos cuatro años. Pero no va a pasar más", añadió.

Chivite hizo un llamamiento tras la votación a sus compañeros para que entiendan que la abstención "es una decisión difícil, pero tenemos que ser valientes para superarla y pensar, no en lo que pudo haber sido, sino en la tarea que tenemos por delante: gobernar para los ciudadanos desde las iniciativas y las propuestas que presentaremos en esta cámara".

Gracias a que el Gobierno de Sanz carecerá de mayoría absoluta, los socialistas tendrán gran capacidad de influencia. La primera muestra de ello fueron las 12 propuestas prioritarias que lanzó el miércoles y entre las que se encuentran políticas sociales como la enseñanza bilingüe en inglés o la reducción de las listas de espera sanitarias. Sanz, por el momento, ha hecho suyas 11. Para llegar a este punto, el PSN ha visto dimitir a cinco miembros de su ejecutiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de agosto de 2007