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Nueva crisis financiera

El nerviosismo se apodera de los mercados

Lo que comenzó siendo un pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos amenaza con convertirse en una crisis de liquidez en toda regla y con causar serios daños a las empresas, a los consumidores y a la economía en general. Por segundo día consecutivo, el nerviosismo y la incertidumbre atenazaron ayer a los mercados mundiales, a pesar de que las autoridades monetarias salieron al rescate del sistema financiero con nuevas inyecciones de dinero.

El banco hipotecario HomeBanc se convierte en la última víctima de la crisis al declararse en suspensión de pagos

La SEC investiga varias firmas de EE UU para asegurarse de que no ocultan pérdidas por hipotecas de alto riesgo

Las bolsas viven el segundo día de calvario, a pesar de una nueva inyección de dinero por los bancos centrales

Tras haber inyectado el jueves 95.000 millones de euros en el mercado bancario de la eurozona, el Banco Central Europeo (BCE) intervino ayer con otros 61.000 millones para calmar los ánimos de los inversores. La Reserva Federal de Estados Unidos inyectó 38.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) en tres tandas durante la jornada con el mismo propósito, hasta un total de 87.500 millones entre ayer y hoy. Los bancos centrales de Japón y Australia habían hecho lo mismo por la mañana, mientras los de Malaisia, Indonesia y Filipinas vendieron dólares para defender sus propias divisas.

La magnitud y la contundencia de la actuación de las autoridades monetarias dan una idea de la preocupación por la falta de liquidez en los mercados y sus repercusiones en la economía. Los expertos advierten de que una prolongación de la crisis hará más difícil que empresas, instituciones y consumidores logren dinero prestado, lo que podría provocar una desaceleración del crecimiento mundial.

La inquietud se cobró ayer otra víctima en Estados Unidos. La entidad financiera HomeBanc se declaró en suspensión de pagos ante la "incapacidad para responder a las obligaciones de financiación de préstamos hipotecarios".

Las bolsas europeas sufrieron importantes pérdidas, y muchas de ellas cerraron por debajo de sus niveles de principio de año. El Ibex 35, principal indicador de la Bolsa de Madrid, bajó un 2,59% y cerró en 14.453 puntos. El FTSE-100 del mercado londinense cayó un 3,71%; el Cac-40 de París, un 3,13%, y el Dax alemán, un 1,48%. El Dow Jones, referencia del mercado neoyorquino, bajó un leve 0,23% tras haber sufrido la víspera su mayor caída porcentual en cuatro años, un 2,83%.

La preocupación por las pérdidas de algunas entidades financieras vinculadas a créditos hipotecarios subprime, o de alto riesgo, en EE UU son la causa principal de la volatilidad reinante en los mercados. Muchos estadounidenses que pidieron esos créditos para comprar una casa han sido incapaces de hacer frente a los pagos, y las entidades acreedoras han perdido dinero. Para limitar sus riesgos, los bancos comerciales se muestran cada día más evasivos a la hora de prestar dinero; de ahí la actuación de los bancos centrales para dotar de liquidez al sistema.

Bosco Ojeda, analista jefe del banco suizo UBS en España, opina que las consecuencias de la falta de liquidez pueden ser "potencialmente graves" en un momento de gran endeudamiento de las familias, las empresas y las administraciones públicas. "Por eso está tan nervioso el mercado. Aunque no es el caso más probable, se han incrementado las posibilidades de que vivamos una crisis financiera global seria", añade Ojeda.

El problema de fondo

Otros, como Keith Wade, economista jefe del banco de inversión Schroders, tratan de quitar hierro a la situación. "El problema de fondo es que los bancos son reticentes a prestarse dinero entre sí por miedo a las pérdidas derivadas de las hipotecas de alto riesgo y otras modalidades de crédito", explica Wade. "En estos momentos", agrega, "la actividad económica es saludable y no esperamos que las dificultades para encontrar financiación sean lo suficientemente graves como para descarrilar la economía mundial".

Para evitar males mayores y prevenir una recesión económica mundial, ya han comenzado a escucharse voces que exigen un recorte de los tipos de interés. Los mercados de futuros en Estados Unidos esperan que la Reserva Federal recorte el precio del dinero en su próxima reunión, prevista para el próximo 18 de septiembre. La mayoría de los analistas vaticina que el BCE se dispone a subir los tipos de interés una vez más, pero el deterioro de la situación podría cambiar las tornas.

A ambos lados del Atlántico sigue habiendo miedo a que más instituciones financieras anuncien pérdidas relacionadas con las hipotecas de alto riesgo, que ya han puesto al borde de la quiebra a varias entidades. A medida que pasan los días afloran novedades que no invitan al optimismo sobre una pronta solución de la crisis.

Ayer, The Wall Street Journal daba cuenta de que la Securities and Exchange Commission (SEC), organismo regulador del mercado estadounidense, está investigando la contabilidad de varias firmas neoyorquinas para asegurarse de que no ocultan pérdidas vinculadas a las hipotecas de alto riesgo. Según el periódico, entre las investigadas figuran Merrill Lynch, Goldman Sachs y Bear Stearns, auténticos pesos pesados de Wall Street. La mayor entidad hipotecaria de Estados Unidos, Countrywide Financial, advirtió de que las penurias del mercado hipotecario no sólo no han acabado, sino que pueden empeorar. Según sus previsiones, el número de impagos y embargos seguirá aumentando en los próximos meses y las condiciones para obtener un crédito se endurecerán.

En Alemania, los activos de un fondo de inversión del Deutsche Bank han caído un 30% desde el 31 de julio, pese a que sus gestores aseguran no tener ninguna inversión en hipotecas subprime. Y la fiscalía de Düsseldorf ha abierto una investigación por posible fraude contra el banco IKB, principal víctima alemana de la burbuja inmobiliaria estadounidense.

Caen los bancos españoles

El sector bancario se está llevando la peor parte en los mercados bursátiles. En Madrid, las acciones del Santander cayeron ayer un 3,24%, hasta los 13,43 euros, y las del BBVA bajaron un 3,79% para cerrar a 17,25. Los analistas advierten de que si los bancos sufren pérdidas como consecuencia de la falta de liquidez, sus resultados se verán afectados y estarán en peor disposición de afrontar grandes compras como las de los últimos meses.

Precisamente, las acciones de Barclays cayeron ayer un 6,38% por los rumores de que va a renunciar a su oferta por ABN Amro, extremo desmentido por el banco británico. Un consorcio formado por Royal Bank of Scotland, Santander y Fortis compite con Barclays por la entidad holandesa, cuyas acciones llegaron a caer un 11% en la Bolsa de Amsterdam.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 2007