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Entrevista:Paulino Rivero | Presidente del Gobierno de Canarias

"Es hora de mirar de frente a África"

Santa Cruz de Tenerife
Es el mayor de siete hermanos, no fue a la escuela hasta los 13 años y entonces aprendió a leer y escribir. Al año, recibió una beca del Estado que no perdió hasta que se tituló en Magisterio. Paulino Rivero, de 55 años, maestro, presidente de Coalición Canaria y alcalde de El Sauzal desde las primeras elecciones, es el nuevo presidente del Gobierno de Canarias gracias a un pacto con el PP y tras fracasar las negociaciones con el PSOE, que fue el partido más votado el 27-M.

Paulino Rivero asegura en esta entrevista que las primeras palabras de su agenda son África, sanidad, empleo y vivienda para los jóvenes, y adelanta conflictos con el Gobierno del Estado en inmigración, reforma del Estatuto y financiación autonómica. Pero estos días ha tenido que dejar a un lado esos planes para afrontar los graves incendios forestales intencionados que en sólo una semana han calcinado 11.000 hectáreas en Gran Canaria y Tenerife y desencadenado el pánico en la población.

Pregunta. ¿Por qué si todos los veranos, desde hace años, se registran un centenar de incendios en una zona tan concreta y pequeña como Los Campeches no se ha detenido a los pirómanos?

Respuesta. No siempre es fácil. Pero vaya por delante que apostamos por leyes que sean implacables con quienes atentan contra nuestro patrimonio natural. Es un atentado contra todos.

"Si damos a los Gobiernos cupos para sus jóvenes a cambio del control en origen, las colas serán ante nuestras embajadas y no para subirse a un cayuco"

"Ayuntamientos, cabildos, Ejecutivo canario y Estado han hecho su tarea para que los vecinos nunca estuvieran solos frente al fuego"

"Respaldamos con entusiasmo el modelo de Estado de Zapatero, pero nos defraudó porque parece que todo se acabó cuando resolvió el Estatuto catalán"

P. Estos días ha habido dos discursos: el de una coordinación casi perfecta entre Administraciones, la autonómica y la central, y el de vecinos y alcaldes que no paran de protestar por sentirse abandonados ante las llamas.

R. El malestar de algunos vecinos es comprensible en una situación tan extrema como la que hemos vivido. Sin embargo, creo que esas voces han sido minoritarias y que la inmensa mayoría de los desalojados han entendido la situación. En todo momento hemos tenido muy claro que lo primero es la vida de las personas. Es normal que en determinados momentos quieras verte más arropado, pero ayuntamientos, cabildos, Gobierno canario y Estado han hecho su tarea para que los vecinos nunca estuvieran solos frente al fuego.

P. ¿Qué valoración hace de la visita de Rodríguez Zapatero?

R. Ante situaciones como ésta sólo cabe la unidad inquebrantable de todas las Administraciones en la lucha contra el único adversario, que es el fuego. La presencia del presidente del Gobierno de España ha reforzado ese criterio de actuación.

P. ¿Fue provechosa? ¿No le pareció que Zapatero tenía que haber visitado las zonas quemadas?

R. Las visitas tienen un valor vinculado a la necesidad de que los ciudadanos se sientan arropados por sus instituciones. Ahora bien, será la concreción de las medidas anunciadas la que determine o no la utilidad de la atención que el Estado le ha dado a los incendios. Respecto a si Zapatero debió haber visitado las zonas afectadas, eso es algo que, lógicamente, tendría que preguntarle a él y no a mí.

P. ¿Por qué no intervinieron los hidroaviones?

R. Porque en las islas contamos con personal muy cualificado para combatir los incendios y con medios materiales muy eficaces. Pero también es verdad que es necesario que las islas cuenten con una base permanente de helicópteros e hidroaviones porque el trayecto de la Península al archipiélago supone más horas de las que nos podemos permitir en circunstancias críticas.

P. ¿Cuál es la primera necesidad de los canarios que quiere resolver?

R. El objetivo de mi Gobierno es todo lo que tiene que ver con la mejora de su calidad de vida, como más y mejor sanidad, empleo, educación y viviendas para los jóvenes. Luego vienen otros retos, como la innovación, investigación, la sociedad de la información y la nueva dimensión que quiero darle a nuestra política exterior.

P. ¿Puede ya revelar por qué no prosperó un pacto con el socialista Juan Fernando López Aguilar, que fue el candidato más votado?

R. La verdad la conoce todo aquel que quiera conocerla. Iniciamos contactos, porque fue la formación que obtuvo más escaños, pero no fue posible el acuerdo. Ni se superó el primer escollo, que era mantener el texto de la reforma del Estatuto de Canarias tal cual se había acordado, con los socialistas, en el Parlamento autonómico. El PSOE fue incapaz de defender la posición que mantuvo en las islas. El candidato socialista jugó el papel de delegado del Gobierno en Canarias y no el de defensor de los intereses de esta tierra.

P. ¿Su pacto con el PP proporcionará más tensión a las relaciones de su Gobierno con la Administración del Estado?

R. Quien me conoce aquí y en Madrid sabe que soy un hombre de diálogo, consenso y entendimiento y ése será el camino que seguirá el Gobierno. Colaboración toda, pero sin entreguismo, defendiendo los intereses de Canarias.

P. ¿En qué materias intuye enfrentamientos?

R. La política de inmigración es compleja y nos puede llevar a encontrar dificultades para entendernos. Mantendremos una posición firme respecto a la financiación y las inversiones en las islas. Y, por su puesto, en la negociación del Estatuto. Canarias es la región más singular del Estado y aquí vamos a ser exigentes para que España reconozca lo que ya hace la UE. Los canarios no queremos ningún privilegio; exigimos igual trato que el territorio continental.

P. ¿Cómo aplacará los ataques de sus socios del PP al Gobierno de Zapatero?

R. Las relaciones con el exterior las marcará el Consejo de Gobierno. Los consejeros tendrán el margen que quieran para defender su gestión, pero las diferencias o sintonías en las relaciones con el Estado y Bruselas las marcará el Consejo de Gobierno.

P. ¿Qué garantías tiene de que su legislatura no acabe como la de su antecesor, en la que expulsó a sus socios del PP a mitad de legislatura por cómo tensaron las relaciones con el Gobierno central?

R. Los momentos son distintos. Presido un Gobierno único, ni dos ni tres, uno solo y, sobre todo, en su relación con el exterior. No dispersaré esfuerzos ni provocaré confusiones; yo asumiré toda la responsabilidad.

P. ¿Cómo convenció al PP para que cambiara su postura sobre la reforma del Estatuto, que consideraba inconstitucional y nacionalsocialista, y que ahora apoya fervientemente, tras presentar 57 enmiendas?

R. El Gobierno de Zapatero le exigía a Canarias lo que jamás hizo con Cataluña con su Estatuto, que era encontrar un punto de acuerdo con el PP. Su Gobierno y el PSOE nos trata como una comunidad de segunda. No reconoce el hecho diferencial canario. Asumimos y logramos el reto de sumar y convencer al PP de nuestras singularidades, ninguna fuera del marco constitucional ni comparable a cualquier otro texto, incluido el catalán. No me sorprende haber convencido al PP, sino que el Gobierno de España no haya entendido que nuestros planteamientos son constitucionales y de sentido común. Canarias es una cuestión de Estado y si no se reconocen esas singularidades ahora, en el futuro se generará un clima de incomodidad. En su momento, respaldamos con entusiasmo el modelo que defendió Zapatero en materia estatutaria, pero con el tiempo nos ha defraudado, porque su modelo de Estado de reconocimiento de hechos singulares parece que se acabó cuando resolvió el nuevo Estatuto de Cataluña.

P. ¿Por qué culpó al Estado del reciente naufragio y muerte de más de 50 inmigrantes?

R. Le invito a que lea literalmente lo que dije aquel día, y comprobará que lo que hice fue ofrecer la total disposición a colaborar con el Estado. Y, dicho esto, expresé algo que manifestó el comisario Frattini, denunciando que la actuación para dar respuesta a este fenómeno es claramente insuficiente. Creo que puede hacerse más y mejor, y entiendo en esa dirección que la solidaridad debe traducirse en resultados y no quedar sólo en buenas intenciones.

P. Durante años, usted ha relacionado la inmigración con una invasión, con la saturación de los servicios públicos, la inseguridad y la sobrepoblación de las islas. Sin embargo, desde que es presidente lidera el establecimiento en África de cupos de trabajadores para evitar que se jueguen la vida en cayucos. ¿Por qué cambió de discurso?

R. No hay un cambio de discurso sustancial. Canarias sufre directamente las consecuencias del fenómeno más importante del siglo XXI. Me refiero ahora sólo a la inmigración procedente de África, que es la minoritaria, y no la de los aeropuertos que tienen otros planteamientos. España tiene que hacer un gran esfuerzo ante la UE e internacionalmente a favor del desarrollo, la estabilidad, seguridad y democracia. Ha llegado la hora de mirar de frente a África y no darle la espalda, como el último cuarto de siglo. Los frutos se van a ver a medio y largo plazo, pero hay una política que se puede desarrollar de manera inmediata: los cupos. España contrata al año a centenares de miles de trabajadores de terceros países y la UE, a millones. El año pasado llegaron a Canarias 32.000 africanos en cayucos. ¿Qué son 100.000 para Europa, para España, comparados con los millones que se contratan cada año si se oferta ese cupo a los países africanos que ven cómo sus jóvenes caen en las mafias? Esta oferta exige como contrapartida a los Gobiernos de origen la lucha contra la inmigración clandestina. ¿Qué mejores aliados podríamos tener? Si se le dan cupos para sus jóvenes a cambio del control en origen, la situación variará radicalmente. Las colas serán en nuestras embajadas y consulados y no para subirse a una barca hacia la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de agosto de 2007