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El arresto de una pareja por un beso moviliza a los gays italianos

La ministra de Igualdad alerta del creciente clima "homofóbico" en el país

La fiscalía de Roma abrió ayer una investigación sobre una pareja homosexual detenida por los carabinieri en la noche del jueves por besarse de forma "indecente". Un centenar de parejas gays se reunieron el domingo frente al Coliseo en Roma para darse un beso colectivo en signo de solidaridad con los detenidos. Los dos amantes dicen que simplemente se estaban besando, mientras que los carabinieri insisten de que sus manifestaciones "iban mucho más allá".

El Círculo de Cultura Homosexual Mario Mieli había fijado la cita solidaria en el mismo lugar donde los carabinieri arrestaron en la noche del jueves pasado a la pareja bajo la acusación de "ultraje al pudor". "Es muy grave que dos chicos sean parados y denunciados por un simple beso, dado a las dos de la madrugadae frente al Coliseo", señala esta organización en un comunicado. La asociación nacional Arcigay también ha convocado una manifestación en el mismo lugar para el próximo jueves.

La ministra de Igualdad, Barbara Pollastrini, de los Demócratas de Izquierda, alertó frente al riesgo de un clima "homofóbico, de sospechas y prejuicios en un país que necesita seguridad, reglas claras y serenidad". Luca Volonté, del partido Unión de los Demócratas Cristianos (también de la coalición de Gobierno), definió a los gays como "un lobby aristocrático que pide exenciones y pretende una ley -la de las parejas de hecho- con dos caras: parejas heterosexuales sancionadas, y homosexuales privilegiadas".

Este suceso ha abierto una nueva brecha en la coalición de Gobierno de centro Izquierda de Romano Prodi, en la que coexisten posiciones muy distintas sobre el reconocimiento de las parejas de hecho. El Gobierno se comprometió en su programa electoral a elaborar una ley para regular a esas parejas, incluidas las formadas por personas del mismo sexo. Sin embargo, desde el principio ésta fue una cuestión divisiva en la frágil coalición del Gobierno.

En un primer momento, el proyecto se llamó PACS (Pactos de Solidaridad Civil) y se inspiraba a la legislación francesa. Estos pactos habrían dado a las parejas de hecho mayor acceso a prestaciones de salud conjuntos, pensiones, viviendas estatales y empleos. Esa primera versión fue obstaculizada por el Vaticano, por la oposición y por parte del propio Gobierno. Fue redactada entonces una segunda a la que se llamó DICO (derechos y deberes de las personas que conviven), que tuvo la misma suerte de la primera. La ultima versión es de julio, se llama Contrato de Unión Solidaria (CUS) y prevé que se realice una declaración de convivencia ante un juez de paz o un notario, que podrá ser anulada con una notificación de uno o ambos miembros de la pareja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2007