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Apagón en Barcelona

Más de 300.000 abonados de Barcelona y su área metropolitana fueron víctimas de un apagón eléctrico que en la tarde de ayer seguía afectando a 110.000 viviendas. El incidente afectó a transportes públicos, el 70% de los 33.000 semáforos existentes en la capital catalana, hospitales, comercios, y alteró la vida ciudadana hasta el punto de poner en evidencia la enorme fragilidad de la red y de las instalaciones que suministran electricidad. La compañía Red Eléctrica Española, participada en un 20% por la SEPI, es decir, con el sector público como accionista de control, aseguró que un cable de distribución de 110 kilovoltios había caído sobre la subestación del barrio barcelonés de Collblanc, provocando la avería en cadena de cuatro subestaciones más, una de las cuales seguía ardiendo por la tarde.

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Las protecciones de la subestación no funcionaron y ello acarreó un efecto dominó, según Fecsa-Endesa. Red Eléctrica ha asegurado que la debilidad de la línea es atribuible a incidentes fortuitos recientes, pero sin aportar datos fehacientes que hicieran creíble esa teoría. Sólo el civismo ciudadano, la presencia de 800 agentes de la Policía Municipal y los Mossos d'Esquadra en los cruces más conflictivos, y el hecho de que haya comenzado el periodo vacacional mitigaron el caos en Barcelona. El corte de suministro tuvo un precedente parecido en diciembre de 2001, cuando el aumento del consumo provocado por una ola de frío dejó sin suministro a un millón de ciudadanos.

Red Eléctrica aseguró ayer que las instalaciones habían superado las revisiones pertinentes, lo cual hace más insólito el hecho. La Generalitat destacó el esfuerzo inversor de esas empresas, aunque aseguró que los fondos destinados a infraestructuras de la red son insuficientes. Ese aspecto y no "el azar", como arguyó Red Eléctrica, es más probable como origen del problema que vivió ayer Barcelona, y que amenaza con prolongarse aún más. No debería hablarse de azar cuando Red Eléctrica es la única responsable de la gestión de todo el sistema eléctrico. Debería hablarse de responsabilidad. Eso incluye explicaciones transparentes, invertir lo necesario (incluida la conexión de alta tensión con Francia) y una gestión diligente de un sector del que depende la vida cotidiana de la ciudadanía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de julio de 2007.

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