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PATRIMONIO

Los Franco obstaculizan la protección del pazo de Meirás

De refugio de una de las grandes de las letras españolas, la coruñesa Emilia Pardo Bazán, a escenario de la dictadura, como residencia veraniega de Francisco Franco, el pazo de Meirás, en Sada, forma parte de la memoria de Galicia. Propiedad de los herederos del caudillo, quien lo recibió en 1939 "por obsequio del pueblo de A Coruña", el castillo, en una finca de más de seis hectáreas, está cerrado a cal y canto. La Xunta quiere declararlo Bien de Interés Cultural (BIC), pero la familia Franco se resiste.

Los trámites se iniciaron hace un año a iniciativa del BNG, pero la familia, hoy encabezada por la hija del general, Carmen Franco Polo, ha dado largas a las peticiones de los técnicos para visitar la propiedad y determinar su estado, un trámite imprescindible para la declaración BIC, que obligaría a abrir al público el pazo un mínimo de cuatro días al mes. Implicaría también adoptar medidas de protección y otorgaría a la Administración una posición preferente si la propiedad se pusiera a la venta. El plazo legal para resolverlo se cumplirá en noviembre.

En la aldea de Meirás, mentar el proceso de "donación" del pazo es aún hoy un tema tabú. Muchas familias fueron obligadas a la venta forzosa de sus fincas -incluso sin compensación económica- para duplicar la propiedad.

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