Reportaje:Fallece el presidente del Grupo PRISA

Despedida a un férreo defensor de la libertad y la democracia

Empresarios, políticos, periodistas y lectores homenajean a Jesús de Polanco

Aún no se habían abierto las puertas de la Fundación Santillana, donde estaba instalada la capilla ardiente con los restos mortales de Jesús de Polanco, presidente del Grupo PRISA, cuando dos personas aguardaban impacientes: la periodista María Antonia Iglesias y Francisco Jáñez Barro, lector de EL PAÍS, que llegaba con un ejemplar del periódico bajo el brazo.

Jáñez, de 69 años, entró hasta la sala principal de la Fundación Santillana. Se quedó en una esquina. En silencio. Contó algo muy sencillo: venía a despedir a un hombre por el que sentía admiración. "Nunca olvidaré su humildad y su lucha por las libertades y la democracia", aseguró.

Los hijos de Jesús de Polanco, Ignacio, Isabel, Manuel y María Jesús, atendieron a los lectores anónimos con la misma afabilidad y respeto que a todos los amigos, compañeros, políticos, grandes empresarios y representantes de medios de comunicación que llegaron a dar el último adiós al presidente del Grupo PRISA.

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Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario, y Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, estuvieron en la capilla ardiente, repleta de coronas de flores, entre ellas las enviadas por los reyes de España y los príncipes de Asturias. También llegaron el ministro de Sanidad, Bernat Soria, el presidente de la Generalitat, José Montilla, y el de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, así como los empresarios Isidoro Álvarez y Florentino Pérez. Todos ellos compartiendo una mañana triste con trabajadores y gente anónima. Otros optaron por acudir directamente al cementerio de la Almudena, donde fue enterrado, en una ceremonia oficiada por el jesuita José María Martín Patino y a la que asistieron un millar de personas. Entre ellas, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; el de Cultura, César Antonio Molina; el ex presidente del Gobierno Felipe González; la presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín; el de Telefónica, César Alierta, y el ex presidente colombiano Belisario Betancur, presidente de la Fundación Santillana en Colombia.

La empresaria Elena Benarroch y el ex ministro José Bono fueron de los primeros en acudir. Allí les esperaban, junto a la familia, el gran amigo y socio de Polanco Francisco Pérez González y el consejero delegado de PRISA y primer director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, a los que se unieron los otros tres directores del diario, Joaquín Estefanía, Jesús Ceberio y Javier Moreno. Junto a ellos, algunos de los principales directivos del Grupo PRISA, como Augusto Delkáder, Daniel Gavela, Pedro García Guillén, José María Izquierdo, Daniel Anido, Ignacio Santillana y Miguel Satrústegui.

Bono, que se fundió en un abrazo con Isabel Polanco, aseguró: "He venido a expresar mi solidaridad, mi afecto y amistad a la familia y a su Grupo, que estuvo con la libertad; y eso es algo que los españoles que luchamos contra la dictadura nunca podremos olvidar".

Adolfo Suárez Illana recordó los tiempos en los que trabajó en Santillana y tuvo ocasión de trabar amistad con los hijos de Polanco. A su salida comentó: "He venido en nombre de mi familia, sintiendo estar yo, porque el que debería haber venido es otro". Hacía referencia a su padre, el ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, enfermo desde hace tiempo. Marcelino Oreja llegó casi al tiempo que Ana Montarco, amiga de la familia Polanco, quien resaltó el "código de lealtad y amistad de Polanco, tan difícil de hallar en un hombre metido en el poder".

El papel de Polanco en la defensa y el compromiso con la democracia y la libertad fue resaltado por empresarios y políticos. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, recordó no sólo esa faceta, sino también la de la amistad. "Le conocí hace muchos años y compartíamos nuestra afición por el baile. Cuando coincidíamos en un acto y había música, siempre nos buscábamos".

Mariano Rajoy llegó acompañado de Gabriel Elorriaga, secretario de Comunicación del PP. Elorriaga aseguró: "Polanco es una referencia imprescindible para entender los últimos 25 años del periodismo y de la vida política española. Fue un personaje único e irrepetible, que dio el salto al mundo de habla hispana". En la escalinata de la Fundación Santillana coincidieron el ministro de Sanidad, Bernat Soria, y el cardiólogo Valentín Fuster, que iba acompañado de la doctora Mercedes Cuesta. El saludo fue cariñoso. Soria quiso resaltar la dimensión internacional del diario EL PAÍS: "La imagen que se tiene en Iberoamérica o Estados Unidos es distinta gracias a EL PAÍS. Este periódico ha sido una tarjeta de presentación de España y de los españoles".

También asistieron la historiadora Carmen Iglesias, el productor Andrés Vicente Gómez y su compañera, la periodista Concha García Campoy, el magistrado José Antonio Martín Pallín, el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, y el presidente del Barcelona, Joan Laporta. "Ha sido un gran empresario, nuestras relaciones siempre estuvieron presididas por un gran respeto y una estima personal", aseguró Laporta.

Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, dijo que Polanco es ya parte de la historia por su contribución a la democracia y la libertad. El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, el portavoz parlamentario socialista, Diego López Garrido, y el ex ministro Narcís Serra también se sumaron al adiós a Polanco.

Javier Gómez-Navarro, presidente del Consejo de Cámaras y de Aldeasa, fue el empresario más madrugador en la larga lista de los que ayer acudieron a despedir a Jesús de Polanco. Joaquín Pina Moura, presidente de Media Capital, el grupo audiovisual portugués controlado por PRISA, había tomado un vuelo desde Lisboa para estar en Madrid con "un empresario de los que han convertido la economía española en un ejemplo a seguir". Pina Moura, ex ministro de Economía de Portugal, dijo que el grupo Media Capital está muy esperanzado en aprender de la gestión del estilo del empresario fallecido.

El ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo esperaba con Emilio Ontiveros en la Almudena, donde también acudió el Consejo de Administración en pleno de PRISA y representantes del empresariado, la abogacía, la economía y las finanzas. Isidro Fainé, presidente de La Caixa, y Juan María Nin, director general, destacaron la figura de Polanco como un ejemplo no sólo por la dimensión de su obra, sino también por su sensibilidad con las fundaciones culturales, para las que "siempre lograba sacar tiempo y dedicación".

Jaime Botín, primer accionista de Bankinter, y su sobrina Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto, destacaban la valía del empresario de origen cántabro como ellos. José Ángel Sánchez Asiaín, una leyenda viva del sector bancario y académico, decía que "era una pérdida tremenda, porque Polanco era todo entusiasmo y alguien que lo contagiaba con gran naturalidad". Emilio Ybarra, ex presidente del BBVA, emocionado, contaba que no tenía más que admiración y respeto para Jesús de Polanco, un "empresario de gran altura". Carlos March, Juan March Lastras y Claudio Boada Pallarés coincidieron en la visita.

Florentino Pérez, presidente de ACS; Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés; los empresarios Manuel Arango, Plácido Arango e Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola; Petra Mateos, presidenta de Hispasat; José B. Terceiro, Jaime Terceiro, Leopoldo Rodés, Ramón Hermosilla y Santiago Martínez Lage completaban el abanico de empresarios.

Pablo Isla, vicepresidente de Inditex, acudió al velatorio, mientras su presidente, Amancio Ortega, enviaba un mensaje a EL PAÍS: "He sentido mucho profesional y personalmente la pérdida de alguien a quien he admirado profundamente por ser referente de la empresa en España, adelantado a su tiempo y modernizando las bases de la comunicación en nuestro país".

Javier Solana, alto representante de la Unión Europea para Política Exterior y Seguridad, Enrique Iglesias, secretario general de Cooperación Iberoamericana, y Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos y monetarios de la UE, ejercían la representación internacional. Ignacio González, vicepresidente primero de la Comunidad de Madrid, lo hizo en nombre de Esperanza Aguirre.

Acompañado de su familia, Javier de Godó, presidente del Grupo Godó, editor de La Vanguardia y accionista de Unión Radio, llegó a primera hora de la mañana a rendir homenaje a Polanco. Coincidió con otros empresarios de los medios de comunicación como Santiago de Ybarra, presidente de Vocento, y Jaime Castellanos, ex presidente de Recoletos. Antonio Asensio Mosbah, vicepresidente ejecutivo del Grupo Zeta, llegó junto al presidente, Francisco Matosas. "Hemos perdido a uno de los grandes editores. Era una referencia para la libertad de expresión. Polanco tenía una relación de mutuo respeto y aprecio con mi padre. Ambos tenían una idea de la comunicación muy parecida y defendieron la libertad de expresión. Gracias a ellos tenemos un país con una libertad de expresión envidiable".

El presidente de honor de Abc, Guillermo Luca de Tena, recordó los tiempos de la universidad, en los que conoció a Polanco, y dijo que desde los años sesenta tuvo una relación de amistad: "Ha sido un revolucionario de los medios de comunicación. Su obra es ingente y como empresario logró todo lo que se propuso". Entre la representación de periodistas, Joan Tapia, Juan Cueto, Jorge Rivera, Alfredo Relaño, Julián García Candau, Máximo y Fernando Delgado.

El mundo de la cultura estuvo representado, entre otros, por el escritor José Saramago, la escultora Cristina Iglesias, el director del Teatro Real, Miguel Muñiz, el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, y la galerista Nieves Fernández. También acudieron al cementerio de la Almudena el restaurador Martín Berasategui, Gregorio Marañón, presidente de la Fundación Toledo, Laura García Lorca, directora de la Fundación García Lorca, y Ainhoa Grandes, directora del MACBA.

Ayer fue "la fiesta de la amistad". Lo recordó el jesuita José María Martín Patino durante el responso. Sus amigos de toda la vida, sus empleados, sus colegas empresarios, todos juntos dieron el último adiós a Jesús de Polanco. También lo hizo Josefa Sánchez, una mujer de Elche de 77 años -"los mismos que Polanco"- que se declaró ferviente lectora de EL PAÍS y oyente de la SER. Llegó con su hijo, Cayetano Quesada. Ambos se acercaron a Ignacio Polanco, futuro presidente del Grupo PRISA, y a Juan Luis Cebrián. Josefa le plantó un beso al sucesor de Polanco. "Somos fieles a ustedes de toda la vida". Se marchó llorando.

En la capilla ardiente instalada en la Fundación Santillana, junto al parque del Retiro, hubo un constante desfile de personas. Después, la mayoría se trasladaron al cementerio de la Almudena. Pero hubo muchos, muchísimos, que no pudieron testimoniar personalmente su afecto y admiración por el presidente del Grupo PRISA. Y quisieron que al menos quedara constancia escrita de ello.

Así, José Luis Gómez, actor y director teatral, dijo: "Lo siento como una fuerte pérdida íntima, personal; es un hombre que deja una huella duradera". Para el artista plástico Miquel Barceló, "por una vez es cierto lo de que 'marcó una época". "Viendo quiénes eran sus enemigos, tenía mis simpatías. Si España fuera una película, hubiera sido 'productor ejecutivo'... aunque no tengo ni idea de quién sería el director", añadió. La actriz Aitana Sánchez-Gijón afirmó que Jesús de Polanco ha sido "fundamental en el progreso de este país". Laura Restrepo, escritora colombiana, aseguró que "no será fácil, para los escritores, volver a encontrar un editor como él, amplio de ideas, visionario". También los escritores mexicanos Ángeles Mastretta y Héctor Aguilar Camín quisieron dar su testimonio: "Un amigo querido, la inteligencia y alegría de tantos encuentros".

Dos ex ministras de Cultura tuvieron palabras de reconocimiento sobre la labor realizada por Polanco para impulsar la democracia. Carmen Calvo: "Un analista profundo de todo lo que sucedía". Carmen Alborch: "Un profundo demócrata. Una persona especialmente recta. Un demócrata".

La escritora Almudena Grandes se refirió al presidente de PRISA como "un referente de la democracia", mientras que el actor Héctor Alterio aseguró que "permitió que se dijeran cosas que se necesitan oír". Su compañero de profesión José María Flotats aseguró que EL PAÍS "marcó la pauta de la transición democrática".

Resulta casi imposible contabilizar los mensajes de condolencia recibidos en la sede de EL PAÍS o en cualquiera de las otras empresas del Grupo.

Por teléfono móvil, por correo eléctronico... Ha sido una reacción conmovedora e impresionante. Ayer por la tarde llamaba el actor Pepe Martín; llegaba desde Dresde, en Alemania, un mensaje del diputado europeo Ignasi Guardans ("es un día triste"); Eliseo Alberto, cubano, que hace 10 años ganó el Premio Alfaguara, compartido con el nicaragüense Sergio Ramírez, decía: "Recuerdo su generosidad y su respetuoso amor por la literatura; cambió mi vida para bien, y por ello le estaré eternamente agradecido. Un cubano errante reza por él desde una terraza de México, donde suelen posarse una media docena de palomas libres".

Rajoy: "Discrepábamos, pero nuestra relación siempre fue correcta"

"Ha sido uno de los empresarios más importantes de España, un hombre hecho a sí mismo que ha construido un gran grupo editorial y de comunicación, prácticamente empezando desde cero. Por eso estoy aquí". Mariano Rajoy, el presidente del PP, se acercó ayer a la Fundación Santillana para sumarse al último adiós a Jesús de Polanco. Lo hizo con Gabriel Elorriaga, secretario de comunicación del PP.

Los representantes del PP fueron recibidos por los cuatro hijos del empresario y por directivos del Grupo PRISA.

"He querido venir aquí a darle a su familia personalmente nuestro pésame y manifestarle nuestro sentir y pesar", explicó el líder del Partido Popular.

Rajoy, a preguntas de EL PAÍS, esquivó hablar del boicoteo que el PP mantiene hacia los medios del Grupo PRISA desde el pasado marzo, a raíz de que Polanco criticara en la junta de accionistas a la derecha política.

"Discrepábamos, pero nuestra relación siempre fue correcta. En enero tuvimos los dos una larga comida que se prolongó durante muchas horas (creo que fueron cuatro). Hablamos de muchas cosas. Ese día me dijo que sólo estaba regular. Le dolía mucho la espalda. Siento que se haya ido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de julio de 2007.

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