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Necrológica:

Alfonso López Michelsen, ex presidente de Colombia

Disidente liberal, hijo de presidente, gobernó el país de 1974 a 1978

A los 94 años de un infarto fulminante, murió el miércoles de madrugada el ex presidente liberal Alfonso López Michelsen. La muerte lo sorprendió en su casa, en un sector residencial de Bogotá.

López Michelsen dedicó la víspera de su muerte a revisar el libro Alfonso López, su vida y época, a la venta desde hace días. Paradójicamente, el miércoles era el lanzamiento. Stephen J. Randall, su biógrafo, no duda en señalarlo como el colombiano más influyente en los últimos años en Colombia.

López Michelsen gobernó el país de 1974 a 1978. Trató de repetir - como lo hizo su padre, dos veces presidente-, pero fue derrotado en las urnas por el conservador Belisario Betancur en 1982.

Su voz, casi siempre polémica, se escuchó hasta el final de sus días. El pasado domingo, en su última columna semanal en el diario El Tiempo, abogó por la que fue su última cruzada: el acuerdo humanitario para lograr la libertad de los secuestrados canjeables en manos de las FARC. "La crisis hizo crisis", dijo al conocer la muerte de los 11 diputados canjeables, asesinados el 18 de junio. La frase "cuando López habla pone a pensar al país" hizo carrera. Y tal vez esa forma de analizar y ver las cosas, alejándose de lugares comunes y buscando siempre un nuevo matiz, fue lo que definió siempre a López Michelsen.

Su carrera política la inició como concejal; fue varias veces senador, gobernador, ministro y embajador. En los años sesenta fundó el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) -disidencia del partido liberal-. Se convirtió en el opositor mayor al Frente Nacional, mecanismo elegido por los dos partidos tradicionales para poner fin a la violencia de los años cincuenta. La fórmula fue turnarse el poder durante 16 años. Para López, esta solución descartaba la existencia de una oposición, excluía del poder a las jóvenes figuras que no comulgaban con los partidos tradicionales; es decir, decía, dejaba el poder en manos de un "club de privilegiados".

Los elogios se escucharon el miércoles desde todos los sectores políticos; hasta sus adversarios admiraban su vitalidad. El presidente Álvaro Uribe lo calificó de "lúcido discrepante" y de renovador permanente de la democracia. "Fue un gran constitucionalista; un hombre de una originalidad extraordinaria", dijo el presidente del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria.

El ex presidente español Felipe González, que se encuentra en el país participando en el I Encuentro Internacional de Becas Líder promovido por la Fundación Carolina, aseguró haber "aprendido mucho del estadista colombiano" y destacó su sagacidad.

Al ex presidente le sobreviven su esposa -desde 1938-, Cecilia Caballero, y sus tres hijos: Alfonso, Juan Manuel y Felipe. "La niña Ceci", como la llaman sus amigos, lo acompañó siempre en su vida política. El año pasado salió con él a la plaza para batir el pañuelo rojo, símbolo del partido liberal, a favor del candidato Horacio Serpa. Uribe lo derrotó y fue reelegido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de julio de 2007