Atentado suicida contra turistas españoles

El Gobierno de Yemen identifica a una decena de sospechosos del atentado contra españoles

El ministro del Interior del país asiático desmiente que se hayan producido detenciones

"Hemos identificado a una decena de sospechosos; tenemos sus nombres y sus fotos, pero de momento no hemos realizado ninguna detención", anunció anoche el viceprimer ministro y ministro del Interior yemení, Rachad al Alimi, a un grupo de periodistas españoles. Al Alimi desmintió así las informaciones difundidas durante el día en las que se hablaba de decenas de detenidos por el atentado que el pasado lunes costó la vida a siete turistas españoles y dos conductores yemeníes. El ministro yemení vinculó a los sospechosos con una célula de Al Qaeda con lazos en Arabia Saudí.

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"No queremos hacer detenciones a boleo. Sólo queremos detener a los implicados en este cobarde atentado y las fuerzas de seguridad aún están completando los procedimientos", señaló Rachad Al Alimi antes de tachar de "absolutamente falsas" las informaciones sobre detenidos que habían difundido algunas agencias de información. Citando fuentes policiales sin identificar, Efe hablaba de 11 detenciones y la británica Reuters de decenas, a los que se estaría interrogando para obtener pistas que llevaran a los responsables. "No es en absoluto cierto", insistió sin embargo el ministro yemení.

"Tenemos un cien por cien de certeza de que se trata de Al Qaeda", afirmó el responsable de las fuerzas de seguridad en este país del suroeste de la península arábiga. Al Alimi remitió a los resultados de la investigación para saber cómo han llegado a esa conclusión. "Hay que dejar claro que Al Qaeda no es una organización yemení ni un grupo terrorista que tenga aquí su base", prosiguió el ministro. "La célula que ha actuado tiene lazos en Arabia Saudí, de donde recibía financiación, y estamos cooperando con las autoridades de ese país", subrayó.

"Hemos pedido también la ayuda de un estadounidense que se encontraba en Saná, y los policías venidos de España se unirán a ese grupo", desveló el ministro. Los españoles tendrán acceso hoy a las pruebas recogidas en el lugar del atentado y el viernes viajarán a Mareb, donde los investigadores siguen buscando pistas a pesar de que ya se han retirado los vehículos calcinados. De momento, eso ha permitido averiguar que el número de bastidor del coche bomba, un Toyota cuyos datos se han enviado a Interpol, a los países vecinos y al fabricante para intentar llegar hasta su propietario. Lo mismo se está haciendo con el ADN de los restos atribuidos al suicida que lo conducía.

Pendientes de la investigación

Fuentes de la delegación española desplazada a Yemen, que se enteró de la noticia sobre el terreno, tampoco tenían constancia oficial anoche de que se hubiera producido una sola detención, e incluso dudaron abiertamente de la veracidad de las noticias en este sentido, informa Pablo X. de Sandoval. El Gobierno español está "pendiente de la investigación que está llevando a cabo Yemen", confirmó el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

Los sospechosos identificados no son caras nuevas para la policía yemení. Se trata de extremistas que están en busca y captura desde hace tiempo. Al Alimi admitió que cuatro de ellos, todos yemeníes, están en la lista de los 23 miembros de Al Qaeda escapados de una prisión de alta seguridad en febrero de 2006. Entre los otros seis habría algunos extranjeros, pero no dio a conocer sus nacionalidades.

Precisamente la fuga de 2006 es el punto de inflexión que, según los analistas de asuntos de seguridad yemeníes, ha obligado al Gobierno de Ali Abdalá Saleh a cambiar su táctica contra los extremistas. Hasta esa fecha sus políticas antiterroristas estaban viciadas por una larga historia de connivencia con los islamistas que arranca de los años ochenta cuando se alió con ellos frente a la hoy desaparecida República Democrática de Yemen.

"A raíz del incidente de la cárcel, las críticas y las presiones estadounidenses subieron de tono, y tras las elecciones de septiembre, el Gobierno empezó a cambiar de dirección", asegura Abdalá al Faqih, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Saná y especializado en temas de seguridad. "Se estropeó la relación con los extremistas y este atentado prueba que ya no va a ser posible contenerles de forma pacífica como hasta ahora".

Al Faqih conjetura que el suicida de Mareb puede ser uno de los siete u ocho escapados entonces y que aún permanecen huidos. Nueve de ellos se han entregado a las autoridades desde entonces y un número indeterminado han muerto en operaciones policiales, extremo que el ministro se negó a precisar. "La policía está estrechando el cerco contra ellos y sin duda lo ocurrido el lunes en Mareb es un mensaje", resume el analista, que se muestra convencido de que las autoridades podían haber evitado el atentado.

"El suicida estuvo dando vueltas por el Templo de Balquis durante al menos un par de horas antes del ataque. Además, había una alerta de Al Qaeda desde una semana antes y, conociendo su forma de actuación, debían haber adelantado esta posibilidad", añade. Este profesor está convencido de que "las fuerzas de seguridad están infiltradas por Al Qaeda", una posibilidad que sin duda es anatema para el ministro del Interior quien, en todo momento, destacó el compromiso de su Gobierno en la lucha contra el terrorismo.

Un militar yemení, junto a uno de los coches atacados el pasado lunes.
Un militar yemení, junto a uno de los coches atacados el pasado lunes.ASSOCIATED PRESS

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 04 de julio de 2007.

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