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MIRADOR

Votos por comida

La fiscalía ha encontrado indicios firmes de que durante las elecciones del pasado 27 de mayo hubo un fraude electoral importante en Melilla a favor del Partido Popular (PP). A cambio de ayudas económicas o promesas de trabajo, un número importante de melillenses, muchos de origen bereber, firmaron solicitudes de voto por correo que rellenaron y depositaron en Correos otras personas distintas de los solicitantes. No hay certeza del volumen del supuesto frade, pero un cálculo aproximado en función de estimaciones indirectas podría ser de unos 1.500 votos irregulares.

Los indicios de manipulación del voto por correo en Melilla irritan, pero no sorprenden. Recuérdese el caso del gerente del PP de Melilla soprendido cuando solicitaba en una imprenta 1.000 copias de impresos oficiales de voto por correspondencia. El juez de Melilla archivó el caso por supuesta falsificación del voto, una decisión judicial que bien puede considerarse como prematura a la vista de las pobres explicaciones ofrecidas sobre el destino de las copias o los vales por valor de 60 euros en alimentos encontrados en el Gobierno de Melilla (PP) a favor de votantes para los que se solicitaba el impreso del voto por correo.

Corresponde a los jueces verificar tal sospecha o descartarla. Pero lo que no debería hacerse es acelerar los trámites judiciales en perjuicio de la investigación de las pruebas. Va de suyo que los responsables del delito electoral, si lo hubiere, deben recibir un castigo ejemplar. Pero, además, deberían extremarse los requisitos para votar por correo, vista la desenvoltura con que algunos partidos piden copia de los impresos o parecen dispuestos a cambiar vales de comida por votos. Como en los peores tiempos en los que los caciques compraban el voto del hambre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2007