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Crisis de confianza en el tripartito vasco

El Gobierno tripartito vasco, formado por el PNV, EA y Ezker Batua (EB), ese "cauce de centralidad política vasca" que tanto le gusta resaltar al lehendakari, Juan José Ibarretxe, hace aguas. La desigual política de acuerdos poselectorales en una docena de municipios vascos ha echado por tierra la regla de apoyar a la lista más votada. Y en esos municipios -incluso en las Juntas Generales de Guipúzcoa, donde el voto de los junteros de EB aupó a la presidencia a la socialista Rafaela Romero- el perjudicado ha sido el partido que preside Josu Jon Imaz. El portavoz de la Ejecutiva del PNV, Íñigo Urkullu, dijo ayer que su formación tendrá "iniciativa propia sin estar lastrado" en el ámbito local y foral por ese acuerdo de respeto a la lista más votada "incumplido" por EA y EB.

"EA y EB están en estos días jugando con el PNV, lo hemos visto el sábado pasado en la constitución de los ayuntamientos. En el caso concreto de Bizkaia, tanto EA como EB pusieron en riesgo 12 municipios en los que el PNV era la lista más votada y ayudaron a que cuatro municipios en los que era la lista más votada el PNV la alcaldía haya caído en manos de otras formaciones políticas", explicó Urkullu en una entrevista en la cadena Ser.

Urkullu precisó que el Ejecutivo vasco, sustentado en el tripartito, "está a salvo", al estar apoyado en un programa de Gobierno. Pero la crisis de confianza en sus socios avanza y es difícil por ahora conocer el final de ese desencuentro. La aseveración de Urkullu abre la puerta a potenciar un acuerdo PSE-PNV en la Diputación de Álava, sin el "lastre" de EA y EB, según los socialistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de junio de 2007