Vemsa traslada la mitad de una fábrica a Eslovaquia con ayuda de la Generalitat

La empresa, radicada en Torelló, fabrica casquillos metálicos para lámparas eléctricas

El grupo industrial Vemsa, radicado en Torelló (Osona) y cuyos orígenes se remontan a 1857, ha decidido deslocalizar parte de su producción de la fábrica de casquillos para lámparas eléctricas a Eslovaquia, donde espera aumentar su plantilla de 30 a 100 personas. Vemsa busca menores costes de producción y también de transporte, ya que vende parte de sus productos a este mismo país, además de a Polonia y a Alemania. El grupo, propiedad de la familia Bofill, afirma que esta decisión "es una cuestión de supervivencia". Para la instalación en Eslovaquia, la empresa ha contado con un crédito del Instituto Catalán de Finanzas (ICF), entidad de crédito público que depende de la Generalitat.

Vemsa es un conglomerado de empresas, con una facturación global cercana a 100 millones de euros y un resultado bruto operativo (Ebitda) de 3,5 millones. Casi el 90% de lo que produce se destina a la exportación. Suma ocho sociedades, con sus correspondientes plantas de producción. De ellas, es Vitri Electro Metalúrgica, SA, radicada en Torelló y que produce casquillos metálicos para bombillas y para lámparas eléctricas de todo tipo, la que perderá parte de su producción en Cataluña en favor de Eslovaquia.

Vitri emplea, entre Torelló y Barcelona, a 125 personas, y sus problemas resumen los problemas de la industria tradicional catalana, en busca de competitividad por un asunto de costes. El año pasado, la dirección que encabeza Joan Bofill cayó en la cuenta de la necesidad de acometer una reestructuración en la empresa. "Nuestra producción es de valor añadido muy bajo. China es la reina de la producción de casquillos de aluminio, pero todavía no ha logrado la misma calidad que ofrecemos nosotros y tenemos que mover ficha", explican fuentes de la dirección.

La idea de Vemsa es desplazar producción de gama baja a Eslovaquia y mantener productos de un mayor valor añadido en Torelló, como los casquillos especiales para faros de automóviles, con una cierta mayor sofisticación. "La Generalitat ha comprendido que debe ayudar no a la deslocalización, sino a la multilocalización de las empresas catalanas", añaden las mismas fuentes, tras reivindicar que el centro de decisión de Vemsa se mantiene en Cataluña y que la dirección trabajará para responder al arraigo centenario en Torelló con mayor carga de trabajo de nuevos productos.

Lo cierto es que los planes de la empresa pasan por aumentar los trabajadores que tendrá en Eslovaquia de 30 a un centenar, en el plazo de un par de años. El traslado de producción será gradual, hasta alcanzar, al menos, el 50% de la producción total actual en Torelló.

En esta planta catalana, una reestructuración, expediente incluido, acaba de afectar a una cincuentena de empleados. Tuvo que prescindir de 12. El resto, o bien se acogió a prejubilaciones, o fue recolocado en otras fábricas del grupo Vemsa. Una decena han decidido hacer las maletas y probar suerte en las nuevas instalaciones en Eslovaquia.

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La inversión para potenciar la producción en este país asciende a 12 millones de euros.

El Instituto Catalán de Finanzas (ICF), cuyas riendas ejecutivas lleva Josep Maria Ayala, se enmarca en la línea ICF-Copca lanzada el pasado mes de febrero para ofrecer préstamos en condiciones favorables a empresas catalanas con planes de implantación en el exterior, explicaron fuentes de Economía. El préstamo para ayudar a instalar el grupo Vemsa en Eslovaquia asciende a dos millones de euros.

Tres ramas familiares

Joan Bofill, consejero delegado, pertenece a la cuarta generación familiar, pero la quinta ya trabaja en la empresa, que inició la fabricación de husos metálicos para la industrial textil. Hoy, parte de sus sociedades se dedican a la industria del metal y el resto, al plástico. La empresa es propiedad de tres ramas de la familia Bofill, una cuarta es la de sus primos, los Bosser, y una quinta. la de la familia Cotrina, tradicionalmente vinculada a la compañía.

Por tamaño, Vitri Electro Metalurgia, SA, no es la mayor sociedad del grupo, que hace un par de años aceleró su internacionalización con la apertura de filiales en varios países. La empresa de mayor dimensión es Covit, SA, que fabrica fundas para pintalabios, tapones de perfumes y otros complementos de aluminio para perfumería y cosmética. Emplea a 270 personas, también en Torelló, aunque, además, cuenta con una filial en Brasil.

De hecho, todas las filiales del grupo están radicadas en esta localidad salvo Plastivit, SA, que se dedica a fabricar tapones de plástico irrellenables y de seguridad para bebidas, que emplea a 70 personas y se ubica en L'Hospitalet de Llobregat. Cuenta con una filial mexicana. Vem Tapas Metálicas, SA, centra su actividad en la fabricación de tapas metálicas para la industria alimentaria y tiene filial en Hong Kong. En España emplea a un centenar de trabajadores. La compañía tecnológica del grupo es VV Internacional, dedicada al diseño y producción de maquinaria para la aplicación de sus artículos, con 25 trabajadores.

Completan el grupo Sofiplast, que fabrica tapones de plástico para productos de alimentación o detergentes (40 personas); Seaplast, compartida a medias con el grupo americano Aptar y especializada en tapones de plástico que dosifican, y Costertec, (60 trabajadores), de la que Vemsa tiene el 50% y el resto pertenece a la italiana Coster.

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