El conflicto de Oriente Próximo

Los combates en Líbano se extienden a un segundo campo de refugiados palestino

Un grupo suní radical ataca al Ejército en Sidón mientras siguen los enfrentamientos en Trípoli

Lo que más temía el Gobierno libanés ha sucedido. Ha estallado un nuevo foco de violencia entre el Ejército y yihadistas suníes en otro campo de refugiados palestino. En la tarde de ayer, milicianos de Jmal al Sham, tan vinculados a Al Qaeda como Fatah al Islam, atacaron con una granada un puesto militar en la puerta norte del campo de Ain al Helue, en Sidón, al sur de Beirut. El asentamiento, el más grande de los 12 que hay en Líbano, alberga a 70.000 refugiados, algunos de los cuales comenzaron anoche a huir de los enfrentamientos. Al norte de Líbano, en el campo de Naher el Bader, el otro frente de combate seguía abierto y proseguían los bombardeos del Ejército contra las posiciones de Fatah al Islam.

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última hora de anoche aún se oían disparos en las inmediaciones del campo de refugiados palestino. En las calles aledañas se veía a los soldados agazapados detrás de cualquier refugio que encontraban. Entre la oscuridad más absoluta y las balas zumbando, nadie se atrevía a levantar la cabeza. Desde el suelo, los soldados hacían señales a los motoristas para que se alejaran. En el resto de la ciudad de Sidón, bastión suní, los militares habían desplegado un buen número de puestos de control. Los combates causaron al menos cinco heridos, dos militares y tres civiles.

De madrugada, hubo un segundo choque entre el Ejército y los milicianos. No es la primera vez que hay enfrentamientos dentro y en la periferia del campo entre las distintas facciones palestinas, pero hasta ayer ninguno había involucrado al Ejército. "No son palestinos, son libaneses y sirios", dice Hirshan Dibsi, portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina en Líbano (OLP).

Dibsi explicó que Fatah, la facción más grande dentro de la OLP, estaba colaborando con el Ejército para controlar la situación. "Los de Jmal al Sham no son más de 60 hombres", dice Dibsi, pero fuentes militares calculan que podrían llegar al centenar. Los mayores enfrentamientos, según Dibsi, se produjeron en una zona conocida como Tamir, que está entre el campo de refugiados y el cuartel, sede del mando sur del Ejército libanés.

"Lo que más tememos ahora es que la otra gran facción radical que está dentro del campo, la de Asbath al Ansar, se una a la lucha contra el Ejército. Entonces, esto sí que será otro Naher el Bader", explica Mohamed El Babah, periodista de radio local. Se calcula que el número de milicianos de este segundo grupo radical islamista puede llegar a los 300.

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En el norte del país, los milicianos de Fatah al Islam comunicaron ayer a los medios libaneses que ni han perdido terreno en manos del Ejército en el campo palestino de Naher el Bader, ni les falta munición para "defender la fe musulmana y la recuperación de los terrenos ocupados por los judíos". El portavoz del grupo, Abu Salim Taha, declaró que son ellos los que están inflingiendo tremendas pérdidas a las fuerzas armadas y no al revés, como claman los militares. El Ejército ha sufrido al menos 40 bajas, el mayor número desde la guerra civil que acabó en 1990.

Lo cierto es que tras dos semanas de sitio al campo de refugiados situado al norte de la ciudad libanesa de Trípoli y tres días de fuerte ofensiva militar, aún parece que queda mucha batalla. El Ejército reanudó el fuego de artillería por la mañana, apuntando a la zona central del campo, donde está atrincherado el grueso de los yihadistas suníes. Los militares insisten que tienen controladas todas las entradase incluso los primeros 300 metros dentro del campo.

Desde la casa donde se han instalado las televisiones árabes, en la vecina localidad de Bibnin, el traqueteo de la metralla era incesante y con binoculares se podía ver cómo el Ejército está dejando las casas como auténticos coladores. Ese fuego intenso aún alcanza a los primeros edificios, los de más adentro se barren con bombardeos, supuestamente de precisión.

La disminución de los cañonazos y el aumento de la metralla sugieren que el Ejército está realmente avanzando y que la lucha es cuerpo a cuerpo en varias zonas. A esta altura es poco probable que los militares lancen una ofensiva masiva sobre el campo.

"Tenemos tiempo, es mejor actuar con cautela", explica una fuente de alto rango del Ejército libanés. "Avanzando poco a poco se evita el sacrificio inútil de soldados y, sobre todo, de civiles", añade. Hay al menos 6.000 civiles dentro del campo y los militares saben que perderían toda la popularidad que gozan entre la población libanesa si arrasan el campo de Naher el Bader matando todo lo que se mueve.

Soldados libaneses disparan contra posiciones de los milicianos radicales, ayer en el campo de refugiados palestino de Ain al Helue, en Sidón.
Soldados libaneses disparan contra posiciones de los milicianos radicales, ayer en el campo de refugiados palestino de Ain al Helue, en Sidón.REUTERS

Sobre la firma

Fernando Gualdoni

Redactor jefe de Suplementos Especiales, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS como redactor de Economía, jefe de sección de Internacional y redactor jefe de Negocios. Es abogado por la Universidad de Buenos Aires, analista de Inteligencia por la UC3M/URJ y cursó el Máster de EL PAÍS y el programa de desarrollo directivo de IESE.

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