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Una ofensiva con el aval del Gobierno palestino

El recrudecimiento de los ataques del Ejército libanés contra los integristas suníes de Fatah al Islam ha contado con el total apoyo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). "Se tomó una decisión calculada para entrar al campo de refugiados para aniquilar a esta banda, asegurándose de que los civiles no resulten heridos", declaró ayer el embajador de la OLP en Líbano, Abbas Kaki, a la televisión libanesa.

La decisión de la OLP ha sido como poner un semáforo en verde para los tanques libaneses, y se ha producido un día después de que corriesen fuertes rumores de que las negociaciones para acabar con el conflicto mediante un acuerdo político se iban a pique. Aunque el jefe de la delegación mediadora palestina, Mohamed al Haj, insistía ayer en que "las conversaciones no han finalizado", los constantes enfrentamientos entre Al Fatah, la principal facción dentro de la OLP, y los integristas de Hamás y Yihad Islámica, hacen imposible un gran acuerdo palestino para alcanzar una salida negociada.

Los dos partidos integristas palestinos habían presentado a principios de semana un plan de cuatro puntos para acabar con el conflicto: cese del fuego, desarme de todas las facciones de Naher el Bader, creación de una nueva milicia para dar seguridad a la población, y "un mecanismo" para la salida del país de los miembros de Fatah al Islam, presumiblemente hacia Siria. Este último punto era inaceptable para el Gobierno y el Ejército de Líbano. Ante la incapacidad de los palestinos de presentar un plan conjunto, Beirut les dio un plazo para ponerse de acuerdo que se cumplió ayer.

Al Gobierno del primer ministro Fuad Siniora también le preocupaba mucho que una intervención militar en Naher el Bader pusiera en pie de guerra a los otros 11 campos palestinos que hay en Líbano, en especial el más grande, el de Ain al Hilwé, que alberga a 70.000 personas en el centro de Sidón. Ayer, ese dolor de cabeza se esfumó para Siniora: "Las diferentes facciones palestinas han decidido que la batalla no se repetirá en Ain al Hilwé ni en ningún otro campo (...) Para ello vamos a reforzar nuestra seguridad", dijo Muner al Maqda, el jefe militar de Fatah en el campo de Sidón.

Con el permiso de la OLP y la seguridad de que el conflicto no se extenderá por todo Líbano, Siniora levantó el pulgar a la operación militar sobre Naher el Bader. Previo a la venia del primer ministro, el general Michel Suleimán, el jefe del Ejército, visitó el jueves la zona del conflicto. Los militares libaneses no pueden entrar a los campos refugiados por un acuerdo firmado en 1969 que otorga la gestión de la seguridad interna de los asentamientos a las facciones palestinas. Ayer el Ejército se saltó el acuerdo al entrar, al menos unos metros, en Naher el Bader.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 2007