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Editorial:

Capitulación demócrata

Las bases del Partido Demócrata andan comprensiblemente frustradas y hablan de capitulación ante Bush tras la renuncia por la mayoría de sus congresistas a exigir una fecha para la retirada de las tropas americanas de Irak. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó ayer que iba a votar en contra. Pero, salvo sorpresas de última hora, el presidente Bush se ha salido con la suya y ha forzado un acuerdo por el cual el Congreso le da, sin condicionamientos, los 96.000 millones de dólares que pedía para las guerras de Irak y Afganistán. Incluso algo más, pues los demócratas han insistido de forma poco presentable en añadir otros 17.000 millones para una subida del salario mínimo o nuevos fondos para la reconstrucción de los destrozos del huracán Katrina.

Lo único que han conseguido los demócratas es lo que ya propuso el senador republicano y candidato a la Casa Blanca John McCain: una serie de 18 condiciones de progreso en la situación, a cumplir sobre todo por el Gobierno de Irak, sobre las que tendrá que informar el Ejecutivo en septiembre, pero que no condicionan el uso de estas partidas.

El desistimiento de los demócratas se puede explicar por su preocupación por no parecer que les importaba poco dejar a las fuerzas americanas en Irak sin los fondos necesarios, y por la falta de escaños suficientes en las dos Cámaras, especialmente en el Senado, para superar el veto presidencial al proyecto de fijar el 1 de septiembre como fecha para comenzar la retirada y marzo de 2008 para su fin. Pero también refleja la carencia de una estrategia demócrata sobre Irak. Prefirieron convertirlo en un problema de la Administración de Bush y de los republicanos. Ahora, los votantes que por oposición a la guerra les llevaron a la victoria en las elecciones del pasado noviembre comenzarán a preguntarles qué harán si llegan al Gobierno. Pues va quedando claro que quienquiera que sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca en enero de 2009 heredará esta guerra.

Bush se presentó ayer a la conferencia de prensa que convocó como un presidente que está al mando del buque y que ha logrado eliminar la fecha de retirada. Su insistencia en que EE UU está en Irak "invitado por el Gobierno local", y luchando allí contra Al Qaeda conlleva un alto grado de cinismo. Pues si Irak se ha convertido en el nuevo epicentro del terrorismo de Al Qaeda ha sido gracias a esta invasión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2007