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Sin regla

La Agencia del Medicamento de EE UU acaba de aprobar la píldora anticonceptiva que permite suprimir la menstruación. Tomándola cada día, el efecto se mantiene y por tanto no hay sangrado. Se basa en el mismo principio que el resto de anticonceptivos orales, una combinación de estrógenos y progesterona, pero se diferencia de la píldora tradicional en que ésta se toma seguida de unos días de descanso en cada ciclo, lo que permite que se produzca la regla.

El nuevo anticonceptivo puede estar indicado en mujeres que sufren trastornos serios, como un síndrome premenstrual severo. Pero dada su naturaleza, es presumible que su uso vaya mucho más allá. Puede convertirse en un producto de confort que se toma simplemente para librarse de la antipática menstruación. Aparte de que semejante uso puede contribuir a reforzar la idea de que el sangrado que forma parte del ciclo natural de la fertilidad femenina es algo sucio que hay que evitar, no está claro que esté exento de riesgos.

Todo medicamento tiene potenciales efectos adversos. Está demostrado que los anticonceptivos hormonales comportan un cierto aumento del riesgo de ictus. La píldora que acaba de aprobarse se ha ensayado sólo dos años y se ha comprobado que en algunos casos provoca hemorragias incontroladas. A diferencia de la píldora, que ha sido tomada ya por millones de mujeres, en este caso no se sabe qué efectos puede tener a largo plazo el hecho de interrumpir completamente el ciclo natural. El interés de la farmacéutica será extender su uso. Pero antes de tomar cualquier fármaco es preciso hacer un balance de riesgos y beneficios. Si se toma por puro confort, cada mujer ha de valorar si el beneficio compensa la incertidumbre sobre los riesgos. En cuestiones de salud, toda precaución es poca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de mayo de 2007.

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