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El Papa reconoce los "sufrimientos" de los indígenas en la colonización de Latinoamérica

Benedicto XVI manifestó hace una semana que la evangelización no fue "una imposición"

Benedicto XVI matizó ayer el polémico discurso que pronunció la semana pasada en Brasil. Como tras su visita a Ratisbona, donde habló del origen violento del islam, el Papa se vio obligado a explicarse y a hacer referencia a "los sufrimientos y las injusticias infligidas por los colonizadores" a los indígenas latinoamericanos. "El recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización", dijo. En Brasil dijo que la evangelización "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña".

En el discurso del papa Ratzinger ante la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, reunida en el santuario de Aparecida, no se hizo mención a la violencia que acompañó la colonización y la cristianización. La omisión fue muy criticada por asociaciones indígenas y por dirigentes políticos como el venezolano Hugo Chávez, quien exigió al Pontífice que se disculpara.

La Coordinadora de Organizaciones Indígenas del Amazonas se declaró "profundamente ofendida" por las palabras "arrogantes e irrespetuosas" de Benedicto XVI. "La historia demuestra que la evangelización fue una estrategia de la colonización, que diezmó numerosas poblaciones indígenas", declaró Gesinaldo Sateré Mawé, director de la Coordinadora. Hugo Chávez se mostró igualmente contrariado: "Aquí ocurrió algo mucho más grave que el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, y nadie puede negarnos esa verdad (...), ni siquiera su santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra, a negar el holocausto aborigen", dijo, durante una de sus alocuciones televisivas nocturnas.

Al malhumor de Chávez contribuyeron, probablemente, las críticas papales hacia el resurgimiento en Latinoamérica de "gobiernos autoritarios o sujetos a ciertas ideologías que se creían superadas". Evo Morales exigió a la Iglesia católica que dijera "si va a rezar o a hacer política".

Que Benedicto XVI no mencionara los aspectos oscuros de la colonización sorprendió también a los periodistas que acompañaban a Ratzinger en su viaje, porque el anterior papa, Juan Pablo II, hizo en 1992, con motivo del quinto centenario del descubrimiento, un reconocimiento formal de los "abusos cometidos".

Ayer, con ocasión de la audiencia general de los miércoles, Benedicto XVI insistió en que el cristianismo se extendió por el continente "dialogando con las ricas tradiciones precolombinas". Pero matizó: "El recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano. No se pueden olvidar", siguió, "los sufrimientos y las injusticias infligidas por los colonizadores a las poblaciones indígenas, muchas veces pisoteadas en sus derechos más fundamentales".

Y matizó de nuevo: "La debida mención de esos crímenes injustificables, crímenes ya condenados por misioneros como fray Bartolomé de Las Casas y por teólogos como Francisco de Vitoria, de la Universidad de Salamanca, no debe impedirnos reconocer con gratitud la maravillosa obra realizada entre aquellas poblaciones en el curso de estos siglos".

Benedicto XVI también tuvo que explicarse sobre su discurso en la universidad alemana de Ratisbona, en el que, citando a un emperador bizantino, hizo referencia a los orígenes violentos de la religión musulmana. Para calmar una intensa polémica periodística en diversos países musulmanes, Ratzinger tuvo que afirmar varias veces su convicción de que el islam era pacífico y respetable.

Los portavoces papales negaron en todo momento que el Papa hubiera rectificado, pero el propio texto del discurso sufrió modificaciones en la página electrónica oficial del Vaticano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 2007