La aviación israelí golpea a Hamás en Gaza por el lanzamiento de cohetes

El movimiento islamista acusa al presidente palestino de haber pactado los ataques

Las guerras se solapan en Gaza. Comenzaba ayer la franja a recuperar el pulso después de cinco días de combates cruentos entre las milicias de Hamás y Al Fatah cuando brotó un nuevo episodio de la guerra entre los islamistas palestinos e Israel. Los milicianos dispararon 16 cohetes de fabricación casera sobre Israel; la aviación israelí respondió con ataques que mataron a ocho miembros de Hamás y a un hombre y a dos niños, al tiempo que los carros de combate avanzaban en el interior de la franja. A juzgar por las amenazas mutuas, una nueva ronda de violencia acaba de empezar.

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Amaneció con los ánimos calmados en la capital de Gaza: sólo se oían tiroteos esporádicos y apenas había noticia de incidentes entre facciones palestinas. Los comerciantes se decidían a abrir poco a poco sus tiendas. Las milicias islamistas aprovechaban la tregua para lanzar cohetes artesanales sobre la ciudad israelí de Sderot, a tres kilómetros al norte de la franja. Llevan 50 en los últimos seis días.

Era cuestión de tiempo que el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, autorizara una acción de represalia. El Ejército tenía vía libre para matar a dirigentes de Hamás, lanzar ataques aéreos contra las células que disparan los cohetes y atacar los cuarteles islamistas. Desde hace semanas las Fuerzas Armadas israelíes habían finalizado sus entrenamientos para una nueva invasión de Gaza y numerosos mandos militares apremiaban para ejecutarla cuanto antes.

Pasadas las dos de la tarde, una enorme explosión sacudió el centro de Gaza. Un cuartel de Hamás fue convertido en escombros por un misil de la aviación. Pereció un agente. En las tres horas siguientes, otros dos milicianos del movimiento fundamentalista fueron alcanzados dentro de su coche y un tercero en una céntrica calle. Después, en Rafah, en el sur de la franja, un vehículo del ayuntamiento recibió el impacto de un misil: fallecieron un hombre y sus hijos de 10 y 12 años. Caída la noche, tanques israelíes invadieron la franja por el norte, por primera vez desde hace meses, adentrándose 500 metros en territorio palestino. De madrugada, otra incursión aérea causó cuatro muertos en la ciudad de Gaza, miembros de Hamás, según los testigos citados por France Press.

Todos los indicios auguraban lo peor desde el mediodía, cuando se anunció que el presidente palestino, Mahmud Abbas, cancelaba una reunión en Gaza con el primer ministro, Ismail Haniya. Una suspensión que dio pie a los fundamentalistas para proclamar que Abbas había pactado con Israel la ofensiva contra Hamás, que a su vez prometió reanudar los ataques suicidas en el Estado judío.

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Otro mal presagio. La ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, convocó para hoy al cuerpo diplomático para explicar la posición del Gobierno, que resumió la portavoz, Miri Eisin: "Hemos tenido bastante. Israel tomará todas las medidas para proteger a sus ciudadanos". En Sderot, abandonada por 2.500 vecinos, cientos de residentes asaltaron la alcaldía exigiendo ser evacuados. La presión sobre el Ejecutivo de Olmert -aunque no ha muerto nadie por los proyectiles- se torna insoportable. Benjamín Netanyahu, líder de la derecha nacionalista y a la cabeza en las encuestas, exigió cortar el suministro de agua y electricidad a Gaza.

Varias personas sacan al ocupante de un coche destruido por un ataque aéreo israelí ayer en Gaza.
Varias personas sacan al ocupante de un coche destruido por un ataque aéreo israelí ayer en Gaza.REUTERS

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