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COLUMNA

'Si el Rei Jaume alçara el cap'

El presidente Camps, acompañado de sus leales, se dirigió a la Ermita de Sant Jordi de El Puig y, desde allí, nos soltó esta broma: "Todo el valencianismo y todo el sentimiento valencianista están dentro del PP". A Fraga dicen que le cabía todo el Estado en la cabeza. El caso es que el presidente Camps destacó el interés de la Ermita de Sant Jordi por su "simbología histórica y tradicional". Este lugar fue elegido por el Rei Jaume para iniciar la entrada a Valencia, nos dice el señor Camps, y por tanto "se puede considerar el último minuto antes de constituir la Comunidad Valenciana de aquel momento, de darnos una personalidad, una singularidad y una definición en la historia". Y añade: "Aquel gran personaje tenía claro que esta Comunidad había de ser, como mínimo, como las demás. Y aquí hoy, entre otras cosas, estamos reconociendo que aquella idea primigenia de nuestro Reino de Valencia, hoy Comunidad Valenciana, se ha conseguido. Y somos como el que más, dentro de la historia de España y dentro de la historia de Europa". Gracias al PP, claro. Toca, tira avant! A veure qui la diu més grossa.

Mire, señor Camps, si el buen Rei Jaume levantara la cabeza y viese la situación en que se encuentra el Reino por él fundado; que el gobierno valenciano, el Consell que usted preside, ha llevado a la Generalitat a un endeudamiento de más de 20.000 millones de euros, mientras muchos niños y jóvenes tienen que estudiar, ¡todavía!, en barracones por falta de edificios escolares e institutos; que los agricultores valencianos no pueden vivir del cultivo de sus tierras; que la economía productiva se encuentra abandonada por parte del gobierno valenciano; que el territorio se está destrozando en manos de los especuladores que revolotean alrededor del Consell; que el enfrentamiento entre regantes ha sido propiciado por usted para favorecer a los constructores de campos de golf y hoteles y ganar votos en Alicante; que en los cajones de la Consejería de Sanidad se amontonan las facturas atrasadas sin pagar a los proveedores de material sanitario; que su atención por nuestra cultura y nuestra lengua es nula, etc, etc. Si el buen Rei Jaume levantara la cabeza y contemplase toda esta desastrosa situación, mientras el gobierno que usted preside sólo se preocupa de promover grandes y costosas inversiones en proyectos faraónicos y en eventos espectaculares, sin importarle el ir ampliando el volumen de su deuda en estos menesteres cuando la economía, la agricultura y los servicios sociales como la enseñanza y la sanidad tan necesitadas están de atención y de inversiones, lo más probable es que el buen Rei entrase en el Palau de la Generalitat, azote en mano, y a todos ustedes los desalojase del noble edificio y los corriese a latigazos calle de Cavallers arriba, camino del Tossal y de la puerta de las Torres de Quart. Como hizo Jesús con los mercaderes del Templo.

Y dice el señor Camps que "todo el valencianismo y todo el sentimiento valencianista está dentro del PP". Y que "el PP es la línea que continúa en ese futuro necesario para entender una comunidad autónoma que ha dicho adiós al pasado y a los complejos, y que da la bienvenida a la prosperidad de un pueblo que está harto de que le digan lo que tiene que hacer". ¿Pero de qué pueblo nos habla? ¿Del que vive del camino de Tránsitos hacia dentro? ¿Y de qué valencianismo? Porque si se refiere al valencianismo tricolor, el medio de comunicación que mejor lo representa en estos momentos publicaba estos días un artículo de su director en el que afirmaba lo siguiente: "Sólo con que repasen cómo el PP (Zaplana) de común acuerdo con CiU (Pujol) y el PSOE (Lerma-Císcar-Pla) traicionó al pueblo valenciano creando la Academia de la Lengua (catalana), historia que estos días les estamos recordando en estas páginas, sabrán que eso de la defensa de la valencianía por parte del PP es bufa de pato".

Aunque hay otro valencianismo, al que uno pertenece y ha venido ejerciendo modesta, pero intensamente, desde hace más de sesenta años, que no se entretiene en batallitas sobre símbolos y banderitas sino en defender los intereses del pueblo valenciano, de Vinaròs a Oriola. De sus intereses económicos, sociales y culturales. Pero este valencianismo, no es que no quepa en el PP sino que es el PP quién no cabe en él. Pues eso, señor Camps. Que aún hay clases y categorías.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de mayo de 2007