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Elecciones presidenciales en Francia

Sarkozy pone el cambio en marcha

El líder conservador nombrará un Gobierno reducido con el mismo número de hombres y mujeres

Nicolas Sarkozy, de 52 años, elegido el domingo presidente de Francia con el 53% de los votos, tomará posesión de su cargo el próximo día 16. A más tardar el domingo 20 de mayo nombrará su primer Gobierno, un Ejecutivo compacto dispuesto para actuar inmediatamente, con no más de 15 carteras -la mitad de las actuales-, con paridad entre hombres y mujeres, y que encabezará casi con seguridad François Fillon, que ha sido consejero político de Sarkozy durante la campaña. El flamante presidente se tomó ayer unas cortas vacaciones en Malta con su familia para poner a punto su proyecto de cambio y de apertura a la sociedad y elaborar su futuro Gobierno, con el que pretende resucitar la economía francesa.

La primera medida del nuevo presidente serán los servicios mínimos en el transporte público

La elección de Fillon, de 54 años, muestra claramente el perfil del Gobierno con el que Sarkozy quiere sacar adelante las primeras reformas que figuran en su programa. Fillon, en su momento el diputado más joven de la Asamblea Nacional, no es precisamente un viejo amigo del nuevo presidente ni le ha acompañado en su carrera política. Su relación se establece recientemente y se consolida durante la campaña, cuando Fillon se convierte en una pieza clave del equipo como asesor político de Sarkozy.

Este "gaullista social", como le gusta autodefinirse, sacó adelante en 2004 la polémica reforma de las pensiones como ministro de Asuntos Sociales del Gobierno de Jean-Pierre Raffarin. Fillon pensó que una vez aprobada, y pasado el temporal social, había que aprovechar el momento para acelerar el proceso de reformas. "Mis relaciones con Chirac empezaron entonces a deteriorarse", explicaba hace unas semanas, "porque hizo justo lo contrario, paralizarlo todo". Y no sólo eso, sino que además, en la remodelación que el presidente saliente hace en mayo de 2005 tras la victoria del no en el referéndum sobre el Tratado Constitucional Europeo (TCE), Fillon es uno de los chivos expiatorios que quedan fuera del Gobierno.

Otro de los que entonces pagaron el fracaso de Chirac, el ex ministro de Exteriores Michel Barnier, es uno de los favoritos para recuperar su cartera en el Quai d'Orsay, no sólo por sus cualidades personales, sino, esencialmente, porque una de las prioridades de Sarkozy es el impulso del proceso europeo bloqueado desde el referéndum, y Barnier, que fuera comisario en Bruselas antes de ocupar Exteriores, no sólo es el asesor de Sarkozy en temas internacionales, sino también el arquitecto de su proyecto de "tratado simplificado" para poner en marcha las instituciones de Bruselas.

Muestra de la renovación y el tipo de personas que Sarkozy quiere en su Gobierno -en el que intervendrá mucho más de lo que ha sido habitual para un presidente de la V República- es que no cuenta para ello con el ex primer ministro Alain Juppé. El hombre para quien Chirac había fundado la Unión por un Movimiento Popular (UMP), pero que se vio obligado a abandonar la política tras ser condenado por financiación ilegal de partidos, podría presidir la nueva Asamblea Nacional.

La primera medida del nuevo presidente -si mantiene lo prometido durante la campaña- será la ley de servicios mínimos en los transportes públicos y la elaboración del ya citado "tratado simplificado", que recogería la parte I de la Constitución europea, dedicada a principios y valores comunes, más algunos puntos de la parte III del texto, sobre políticas sectoriales, de modo que se pueda aprobar por vía parlamentaria. En ambos casos, Sarkozy tiene que actuar con rapidez, aprovechando el impulso de los primeros meses de su mandato, antes de que los sindicatos, por un lado, o las fuerzas que apoyaron el no en el referéndum de 2005 puedan organizar la resistencia.

Otras medidas, como las de exonerar de cotizaciones e impuestos las horas extraordinarias -una manera de erosionar la semana laboral de 35 horas- o las reducciones de impuestos más polémicas, como los derechos de sucesión, estarán listas para este año. Según anunció su portavoz, Xavier Bertrand, el nuevo Parlamento que será elegido en junio empezará a funcionar inmediatamente y podría seguir trabajando en julio si fuera necesario, de modo que las primeras leyes sean aprobadas antes del otoño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de mayo de 2007