La parte trágica

El viernes por la noche habló Miss Julia. Con sus intensos labios pintados de rojo pasión que parecían tatuados sobre la boca; con sus uñas carmesí escenificando que marcaba un teléfono quizá en recuerdo de tiempos mejores; con un recatado traje chaqueta más apropiado para presentar su candidatura a la alcaldía de la ciudad que imagen de la denostada profesión que representa -aunque nadie hubiera esperado que apareciera enfundada en un estrecho traje de cuero y con una boa de plumas al cuello...-; con unas gafas que le dan un aspecto de profesora de colegio.

Habló Miss Julia y contó la parte trágica de esta historia de citas de lujo, hombres de traje y abultada chequera que se esconden del escrutinio público y pavonean sus impecables y morales vidas y mujeres hermosas de alto tacón. El pasado mes de enero se suicidó una de sus chicas, una profesora de la Universidad de Maryland, Brandy Britton, de 43 años, residente en Baltimore. Era una socióloga destacada, profesora asistente en este campo, y con dos hijos en edad universitaria. Se hacía llamar Alexis. "Estaba humillada", dijo la madame. "Le han destrozado la vida. Y por eso se suicidó". "Yo ya no me escondo. Yo estoy hecha de otro material diferente del de Brandy. No voy a dejar que esos bastardos se salgan con la suya". Habló Miss Julia.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de mayo de 2007.

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