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Crítica:CLÁSICA

Abierto y preciso

Esta temporada, la Orquesta Nacional dedica su Carta Blanca a Henri Dutilleux, un clásico del siglo XX -y del XXI al paso que va, a sus 91 años-, un músico con un lenguaje ecléctico en el mejor sentido de la palabra, abierto a todo lo que se mueve, hondo, preciso y claro. Así se demostró en la primera sesión -hoy se repite- a él dedicada de este miniciclo que se cerrará el próximo fin de semana y que se completa, además, con un recital mañana, lunes, de la pianista Marie-Josèphe Jude, y el día 14 con el cuarteto Sine Nomine.

Para la ocasión, la ONE ponía por vez primera en sus atriles un par de obras de Dutilleux. La inquietante El árbol de los sueños es, en realidad, un concierto para violín y orquesta, denso en ideas pero no en su enunciación, en el que fue estupendo solista el concertino, Sergéi Teslia. Correspondencias, escrita hace cuatro años, muestra el genio de este creador por el que no pasa el tiempo. Repleta de una emoción que llega por el camino de la sabiduría, cuesta pensar que quepa mejor acompañamiento a los textos de Mukherjee, Solzhenitsin, Rilke y Van Gogh de que se sirve y que fueron maravillosamente cantados por Barbara Hannigan. Ella, Marina Rodríguez-Cusí, y el Coro Nacional negociaron con buena mano La doncella elegida de Debussy. El maestro francés concluyó el programa con una versión analítica y bien trabada de La valse, de Ravel.

Orquesta Nacional de España

Frank Ollu, director. Serguéi Teslia, violín. Barbara Hannigan, soprano. Marina Rodríguez-Cusí, mezzosoprano. Obras de Dutilleux, Debussy y Ravel. Auditorio Nacional. Madrid, 4 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de mayo de 2007