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Visión más tolerante del 'botellón'

Una encuesta del CIS revela que los detractores del consumo de alcohol en la calle caen del 66% al 21% tras dos días de conferencias y debates con expertos

Debatir sobre el botellón lleva a posturas más "tolerantes, comprensivas y contrarias a las medidas prohibicionistas". Y a la vez crece la "preocupación por el consumo de alcohol". Estos son los resultados de un ensayo novedoso llamado "encuesta deliberativa" que han hecho el Consejo de Investigaciones Sociológicas (CIS) y su equivalente andaluz (IESA). Consiste en repetir las mismas preguntas antes y después de pasar dos días de charlas y debates con expertos e iguales. El resultado sorprende: los críticos con el botellón bajaron del 66% al 21%; los partidarios de prohibirlo del 63% al 30%.

El 19% creía que los jóvenes beben con moderación. Después del foro subió al 51%

El tema tiene miga. El famoso botellón y el ocio nocturno de los jóvenes es un fenómeno con posiciones encontradas entre los jóvenes, los adultos, los políticos y los miembros de las comunidades afectadas por el ruido que provocan las concentraciones nocturnas al aire libre. "Un tema que suscita el debate", según explicó ayer Fernando Vallespín, presidente del CIS, durante la presentación de los resultados del estudio en Madrid.

Este es el tema polémico que favorecía la discusión de una encuesta deliberativa realizada durante los meses de octubre y noviembre de 2006. Para llevarla a cabo se entrevistó a 1.200 personas, representativas de la población de Córdoba -mayores de 18 años, mujeres y hombres y con o sin hijos- sobre el ocio nocturno de los jóvenes, el botellón y sus alternativas y el consumo de alcohol. Seis semanas después se organizó un foro en el que, durante dos días, 136 de los 1.200 participantes (escogidos como una muestra representativa) participaron en conferencias de expertos en el tema, miembros de asociaciones de vecinos, organizaciones juveniles y también representantes del Ministerio de Sanidad y Consumo y de la Junta de Andalucía. Tras las conferencias, los participantes debatieron sobre el tema en grupos reducidos y volvieron a ser encuestados.

Los resultados del primer sondeo, bastante negativos con la percepción del botellón de los encuestados, el ocio nocturno de los jóvenes o el consumo de alcohol cambió radicalmente. Así, quienes percibían el botellón como una reunión exclusivamente para beber pasaron de un 62% antes del proceso deliberativo a un 24,9% después. Tras las conferencias y los debates, el botellón se percibe por el 30,6% de los encuestados como una reunión al aire libre, algo que sólo definían como tal un 11% de los preguntados antes del foro.

"Cuando los ciudadanos tienen la oportunidad de informarse y analizar distintas posiciones en torno a un tema, cambian de opinión. Esa era nuestra teoría y la hemos comprobado", dijo Vallespín. Y es que los resultados hablan por sí mismos. Tras el proceso deliberativo aumenta la preocupación por el consumo de alcohol (los que se muestran preocupados por este tema pasan de un 83% a un 93%), pero se relativizan las opiniones que identifican el consumo de alcohol con la juventud. El porcentaje de encuestados que piensan que los jóvenes beben más que los mayores pasa de un 79% a un 56%.

Tras el debate varían también las actitudes prohibicionistas. Mientras que antes de las charlas y conferencias un 63% de los encuestados se mostraban favorables a prohibir totalmente el botellón, este porcentaje se redujo a un 30% tras la reflexión. Antes del foro, sólo un 19% de los encuestados opinaba que los jóvenes beben con moderación, un porcentaje que aumenta hasta el 51% tras la participación en la encuesta. Los datos muestran también que la educación y el ocio alternativo son para los encuestados las medidas más eficaces para paliar los efectos negativos del botellón.

¿Cuál es la explicación de estos cambios tan significativos? "Muchas veces la gente reflexiona por primera vez sobre un tema cuando se le hace la encuesta, al ver la pregunta. Hay veces que no se tiene una opinión formada sobre el tema, y al reflexionar y escuchar otras opiniones la van conformando", sostiene el presidente del CIS. Esta primera experiencia "demuestra", según Manuel Pérez Iruela, director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía (IESA), que, junto al estudio bruto de la opinión pública, es importante tener en cuenta cómo ésta se modifica al contar con más información y con la posibilidad de debatir. "Se pone de manifiesto la importancia del debate y de escuchar al otro", sostiene Vallespín.

La moral no se debate

No todos los temas sirven para celebrar encuestas deliberativas. "Creemos que este tipo de encuestas no son efectivas con temas como la religión o el aborto. Los temas morales son complicados porque a veces la gente no quiere posicionarse claramente sobre ellos, mostrar a los otros la visión particular o incluso escuchar sus opiniones", explica Braulio Gómez, técnico de Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA).Sin embargo, a pesar de tener que sortear los temas "morales", para el CIS esta encuesta es muy útil. "Ayuda a resolver uno de los problemas de nuestra democracia: encontrar mecanismos útiles para escuchar las opiniones y las demandas de la ciudadanía", piensa Fernando Vallespin, presidente del CIS. Estas encuestas se hacen ya en otros países, donde, según Vallespín, incluso las financian cadenas de televisión que emiten los debates. La intención del CIS es que el próximo sondeo se financie así. La próxima encuesta deliberativa se ocupará de otro tema polémico: la corrupción urbanística.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de abril de 2007

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