Editorial:Editorial
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Supremo conservador

La contrarrevolución moral que proclamaba el presidente Bush ha tenido ya un primer éxito gracias a la nueva mayoría conservadora que, tras sus nombramientos, domina ahora el Tribunal Supremo de Estados Unidos, al considerar éste por 5 contra 4 que una forma de practicar el aborto, la llamada dilación y extracción intacta del feto entero, es inconstitucional. No sólo invierte así una sentencia al respecto adoptada siete años antes -algo que refleja la deshonestidad de la nueva mayoría, según The New York Times-, sino que da alas a los movimientos que quieren introducir más restricciones al aborto, y eventualmente revertir el famoso fallo del Supremo en 1973 en el que quedó asentada la constitucionalidad de la interrupción voluntaria del embarazo. Los jueces que han disentido consideran que, dado que va contra la jurisprudencia anterior, este fallo no debería tener carácter permanente.

El Supremo, basado en "preocupaciones éticas y morales", en palabras del juez ponente Kennedy, restringe así a la mujer americana, y a sus médicos, su derecho a elegir. Además, por primera vez desde 1973 en una sentencia sobre el aborto, el alto tribunal no ha tomado en consideración el peligro para la salud de la embarazada, que sólo reconoce en caso de peligro de muerte.

El controvertido método, que se aplica en pocos casos pasadas 12 semanas del embarazo y por el cual se extrae el feto entero, fue ilegalizado a nivel federal por una ley aprobada en 2003 por el Congreso, en periodo de mayoría republicana, que le puso el título nada neutral de Ley de Prohibición del Aborto por Nacimiento Parcial. Los médicos que lo practiquen pueden ser condenados hasta a dos años de cárcel. Sin embargo, muchos especialistas

consideran que en determinados casos es necesario recurrir a ese método.

Bush alabó el fallo y los "progresos en los últimos seis años" a la hora de "proteger la dignidad humana y la santidad de la vida". El caso es que la entrada de los jueces ultraconservadores Roberts y Alito, nombrados por este presidente, ha cambiado el equilibrio en el Supremo. Se trata de una revolución que perdurará largo tiempo después de que Bush haya salido de la Casa Blanca en enero de 2009. Y es parte de un legado que contribuirá a seguir dividiendo el país, como se han dividido los precandidatos a las presidenciales de 2008 ante este pronunciamiento, y que previsiblemente se dejará notar, no precisamente para bien, en otros terrenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de abril de 2007.

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