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Más de 800 detenidos en la protesta de los estudiantes en Chile

Una jornada de reivindicaciones de los jóvenes acaba con batallas campales en todo el país

Un total de 819 personas, en su gran mayoría jóvenes, fueron detenidas y 38 policías militarizados resultaron heridos, dos de ellos graves, en la jornada de protestas diurnas y nocturnas del jueves, en Santiago y otras ciudades, convocada por grupos izquierdistas en recuerdo de dos víctimas de la dictadura de Pinochet y en repudio por las deficiencias del transporte en la capital, a la que se unieron grupos marginales que causaron destrozos y saqueos. La mayor parte de los incidentes ocurrieron en la capital, donde hubo 747 detenidos, más de la mitad menores de edad.

Las protestas convirtieron el centro de Santiago en un campo de batalla entre estudiantes y la policía militarizada de Carabineros y en la noche los disturbios se trasladaron a las zonas periféricas de la capital. La presidenta, Michelle Bachelet, consideró injustificable que salgan jóvenes a la calle a agredir o destruir y pidió a los padres preocuparse por sus hijos. "Nos costó mucho recuperar la democracia y hay que cuidarla", afirmó ayer, por lo que "no vamos a aceptar que un grupo de muchachos irresponsables hayan agredido a las personas".

Los carabineros usaron cañones de agua y gases para disolver a los estudiantes de enseñanza media que marcharon en repudio al Transantiago, el nuevo sistema de transporte de la capital, que en las horas punta funciona con buses y el Metro abarrotados y poco servicio en los barrios más pobres, y a la ley de educación heredada de la dictadura. Por momentos fueron superados por los manifestantes, quienes cortaron el tránsito y apedrearon autobuses en al menos 45 lugares del centro de Santiago simultáneamente.

Los incidentes del centro se prolongaron hasta el anochecer. A medida que pasaban las horas, se sumaban adultos y grupos de gente lumpen a las manifestaciones. Vitrinas, paradas de buses y señales de tráfico resultaron destruidas en numerosas calles. Una turba apedreó y rompió los vidrios del auto de una juez, que resultó ilesa.

La presencia estudiantil en las calles fue el actor nuevo en esta protesta. La conmemoración del "día del joven combatiente", que realizan cada año grupos de la izquierda más radicalizada en recuerdo de los hermanos Eduardo y Rafael Vergara, asesinados por carabineros en 1985, en plena dictadura, se limitaba otros años a manifestaciones en algunas barriadas periféricas y en las universidades.

No aplacó a los manifestantes la decisión del juez Carlos Gajardo de acusar del crimen a los cuatro carabineros que mataron a los hermanos Vergara, el mismo día del aniversario. El Gobierno y los padres de las víctimas pusieron en duda los motivos de la protesta y que los jóvenes sepan de las víctimas. Un diario tituló que en vez del "día del joven combatiente" fue el "día joven delincuente". Algunos sociólogos apuntan a un malestar social latente en los barrios más pobres, entre jóvenes excluidos y sin oportunidades, en una economía próspera, pero con una distribución del ingreso de las más desiguales de América Latina.

Los conductores de los buses del Transantiago retiraron en la tarde sus máquinas, por adhesión a un paro gremial y temor a ser apedreados. Ante la situación, en muchas empresas y oficinas del Estado, los trabajadores fueron autorizados a partir más temprano a sus domicilios para no correr riesgos, pero la falta de transporte colectivo hizo caótico el viaje.

Hasta los carabineros agravaron el temor previo a los disturbios que hubo, al anunciar temprano que en una universidad encontraron elementos para armar cócteles molotov y machetes, siendo rápidamente desmentidos por el rector: eran materiales de química y machetes de un grupo artístico.

Las protestas siguieron en las barriadas periféricas, un libreto que ha variado muy poco desde que se realizó la primera, en 1983, contra el ex dictador Augusto Pinochet. Cerca de las nueve de la noche del jueves [madrugada de ayer en España] pequeños piquetes quemaron neumáticos, levantaron barricadas con palos y piedras para cortar el tráfico y arrojaron cadenas al tendido eléctrico, dejando sin luz a sectores de la ciudad durante algunas horas. En la oscuridad, turbas de cientos de personas saquearon media docena de supermercados y comercios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2007