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Crítica:

El futuro fue ayer

Tonificante, acelerada, frenética y tremendamente imaginativa, esta película se cierra con una cita de Walt Disney sobre el progreso como imperativo vital. No sería descabellado interpretar el conjunto como un punto y aparte, algo reflexivo, en la trayectoria empresarial de la compañía fundada por ese maestro de la animación que fue, al mismo tiempo, un tradicionalista utópico y un inquietante profeta de la vida futura. Descubriendo a los Robinsons es, ante todo, un punto de encuentro: en él se citan el recuerdo de Disney y la labor de dos de sus herederos más completos, el cineasta John Lasseter y el autor e ilustrador de libros infantiles de estética vintage William Joyce. En la obra de todos ellos, la tensión entre nostalgia y progreso está, por así decirlo, en el centro mismo del discurso.

DESCUBRIENDO A LOS ROBINSONS

Dirección: Stephen J. Anderson. Género: Animación. Estados Unidos, 2007. Duración: 102 minutos.

Dirigida por Stephen J. Anderson, Descubriendo a los Robinsons es el primer proyecto de animación digital Disney en el que se ha hecho notar la injerencia creativa de John Lasseter tras la olvidable etapa abierta con Chicken little (2005). Adaptación del libro A day with Wilbur Robinson, de William Joyce, la película propone una enfebrecida trama de paradojas temporales protagonizada por un joven huérfano con vocación de profesor Franz de Copenhage y un chico que afirma haber venido del futuro. En suma, un puro fuego de artificio que abducirá por completo la atención del espectador infantil y del adulto afín a los universos fantásticos más o menos sofisticados. Los motores de la Disney vuelven, por fin, a usar la imaginación como combustible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 2007