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"Rotundamente falso"

El portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Eduardo Zaplana, emitió ayer una nota para salir al paso de la información publicada por este diario, en la que se afirmaba que aumentó un cien por cien sus gastos de uso personal protocolario como ministro de Trabajo con respecto a su antecesor, el popular Juan Carlos Aparicio.

Pese a que esa información estaba sustentada en sendas órdenes ministeriales fijando tal reparto por ambos ministros -ambas son reproducidas en esta página- Zaplana aseguró ayer lo siguiente: "Es rotundamente falso que Eduardo Zaplana incrementase los gastos de protocolo. Lo único que se modificó es su procedimiento de gestión; la cantidad que se suministraba a la secretaría del ministro mediante anticipos de caja fija (procedimiento que, por lo demás, existe en la Administración del Estado desde los Gobiernos socialistas de Felipe González), pero no se incrementó la cantidad global prevista en atenciones protocolarias". En efecto, este diario nunca habló de la cantidad global de atenciones protocolarias. Se puso de relieve que la partida protocolaria de los altos cargos, sufrió una sustancial variación con él: se asigno, con su firma, una cantidad para uso personal protocolaria que duplicaba la de su antecesor (de 1.500 euros al mes pasó a 3.000). Para defenderse, Zaplana arremetió contra el actual titular de Trabajo, el socialista Jesús Caldera: "Dispone de una tarjeta Visa, lo cual no parece que sea el mejor método para mejorar la transparencia en la gestión". Caldera creyó lo contrario. Deja rastro de todo gasto.

Zaplana asegura que era habitual que no gastara sus 3.000 euros de asignación personal presupuestaria, y que entonces lo devolvía (algo que no ocurrió en todo 2004). Y recuerda que con dicho fondo sufragaba sus comidas oficiales, aunque también admite una segunda vía para atenderlas: las decenas de tiques de compras de comestibles con cargo al pabellón ministerial.

"Se realizaron gastos de alimentación destinados únicamente a comidas y cenas oficiales y de trabajo en el ministerio, u otros gastos menores para atender consumos que realizaba el personal del ministerio". Zaplana engloba los tiques por valor de 5.000 euros, en los que se incluían chicles, en "los pequeños gastos de reposición del frigorífico y la despensa" del ministerio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de marzo de 2007