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Reportaje:

Allí donde las calles hablan de paz

Católicos y protestantes claman en Belfast para que los partidos alcancen un acuerdo para superar las diferencias entre comunidades

La gente de la calle parece tener menos dudas que los políticos en Irlanda del Norte: que se pongan de acuerdo y formen Gobierno, claman la inmensa mayoría de los ciudadanos de áreas protestantes de Belfast consultados por este diario. No todos contestaron: algunos se disculparon con genuino aspecto de tener prisa, otros con evidente desconfianza.

La desconfianza reinaba sobre todo en Shankill Road, un enclave protestante en el oeste de Belfast, bastión católico. Belfast está cambiando, pero Shankill sigue siendo un barrio obrero y radicalizado. Aquí, las mujeres fuman mientras arrastran cuesta arriba el carrito de la compra y varios niños. Muchos hombres van rapados y visten pantalones de chándal y camisetas del Manchester United. Al fondo, los altos muros y alambradas que aún separan a católicos y protestantes. Al otro lado, Falls Road, feudo de Gerry Adams, líder del Sinn Fein.

En Shankill todos se conocen y enseguida saben si alguien es forastero. Y forastero y desconfianza son sinónimos. Quizás por eso aquel hombre dinámico y cuarentón que camina en mangas de camisa y corbata junto a una mujer que lo mismo podría ser su esposa que su secretaria, apenas se para cuando escucha la pregunta. "Soy un periodista español, ¿cree usted que va a haber un acuerdo de Gobierno?". "¿Quién sabe?, ¿por qué no?", responde con sarcasmo en la voz. "¿Por qué no?", repite ya a cierta distancia como diciendo "espero que no". La misma actitud tiene una señora ya cincuentona que se marcha con cara de pocos amigos. Quizás sean simpatizantes del DUP, el partido del reverendo Ian Paisley que se ha hecho con el liderazgo del unionismo en perjuicio del más moderado UUP.

Pero David, de 59 años, no tiene inconveniente en contestar. "Sí, creo que va a haber acuerdo y espero que lo haya. Es importante porque ayudará a la gente para que vivamos todos juntos. Soy protestante y voto al UUP", dice. Margaret también tiene 59 años y vota al UUP, pero no tiene la misma opinión: "No creo que haya acuerdo. No veo a Adams y a Paisley poniéndose de acuerdo. Me gustaría, pero no creo que sea posible".

El ambiente es más acogedor en los barrios protestantes del este de Belfast. Brian Shanks, agente inmobiliario de 36 años, cree que habrá acuerdo "porque la gente quiere que los políticos trabajen juntos". A su juicio es importante sobre todo por la economía: desde que se ha acabado la violencia "la ciudad se está regenerando y hace falta que los políticos trabajen juntos para que eso se mantenga". El dinero que ofrece Londres "es muy importante porque se nos ha abandonado durante mucho tiempo".

Margaret, de 80 años, viene arrastrando el carrito de la compra. "Creo que va a haber acuerdo porque ya es hora de que lo haya después de 30 años. Es muy importante para los jóvenes". Quiere la paz, pero le es igual la autonomía: "No me molesta que nos gobiernen los británicos. Lo que me gustaría es poder votar a los laboristas porque han hecho mucho por la clase trabajadora".

John, de 67 años, afable, jubilado, elegante. "Soy protestante porque he nacido en una zona protestante, pero he trabajado muchos años en una zona católica", aclara. "Creo que habrá acuerdo y quiero que lo haya porque necesitamos una policía reconocida por todos", afirma. "Siempre habrá diferencias porque en las dos comunidades hay una minoría que no aceptará a la otra parte. Por eso vivo en una zona protestante: porque como existen esas minorías, si viviera en una zona católica tendría miedo a que me asesinaran. Pero las cosas están cambiando y la clase media ya no piensa como esa gente".

"Tengo dos hijos varones que hasta que cumplieron 16 años no sabían cuál era la diferencia entre el UDA y el UDF [dos grupos lealistas] porque nosotros no se lo enseñamos", explica. "Voy a la iglesia todos los domingos, pero a mí no me importa a qué iglesia va usted, lo único que quiero es que nadie me diga a mí a qué iglesia tengo que ir ni decirle a usted a qué iglesia tiene que ir". "Qué Dios le bendiga", se despide con una gran sonrisa.

Joe, de 80 años, está esperando el autobús. "No creo que haya acuerdo porque Paisley no lo va a aceptar nunca. A mí me gustaría que hubiera acuerdo. Soy protestante y simpatizante del UUP". Tessie tiene 32 años y cuatro hijos. Está con dos de ellos sentada en un banco, frente a la biblioteca de Ballymacarret. "No sé si va a haber acuerdo pero no me importa. Prefiero que lo haya, desde luego, por la paz, pero no me preocupa demasiado. Mientras estemos tranquilos, lo demás me es igual". No vota.

Carolin, de 37 años, sale de la biblioteca con su hija de 20 meses. Tiene también un niño de siete años. "No sé si habrá acuerdo. Espero que sí, pero sigue habiendo mucha gente que no quiere". Votó al Partido de la Alianza, una formación no sectaria, "porque hay que superar las diferencias entre las dos comunidades". John Smith, de 36 años, está pintando un anuncio con sendas caricaturas de Pasley y Adams en la persiana metálica de un comercio en Hollywood Road. Cree que habrá Gobierno pero que depende del problema de las tasas del agua. Para él, el dinero es la parte más importante del acuerdo. Dice ser apolítico y no le interesan los enfrentamientos.

En el centro de Belfast también se quiere el acuerdo. "Quiero la autonomía porque mi voto no cuenta para decidir el Gobierno británico porque no es aquí donde se elige entre laboristas y conservadores", explica Tony, taxista protestante de 42 años con casa en Benidorm. William, de 19 años, trabaja en unos grandes almacenes. "Creo que va a haber un acuerdo. Es importante que lo haya porque es necesario que sea la gente de aquí, la gente que conoce los problemas de aquí, la que gobierne", dice. Es protestante y lo mismo le da el DUP que el UUP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de marzo de 2007