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Rusia acuerda con Grecia y Bulgaria la construcción de un oleoducto estratégico

Rusia, Grecia y Bulgaria firmaron ayer el acuerdo para construir el oleoducto que unirá Burgas, en Bulgaria, con el puerto griego de Alexandrópolis. Con este proyecto geoestratégico, el crudo proveniente de Rusia evitará el paso por el Bósforo, que está completamente saturado. El nuevo oleoducto dará mayor seguridad energética a Sofía y a Atenas, pero, al mismo tiempo, aumentará la dependencia de Europa del petróleo ruso.

Los expertos han subrayado la importancia de que el viejo continente diversifique sus fuentes de abastecimiento, pero en lugar de hacerlo, Europa se hace cada vez más dependiente de Rusia, que ya cubre la tercera parte de las necesidades europeas de crudo y cerca del 40% de gas natural.

El oleoducto, de 285 kilómetros de longitud, tendrá una capacidad de unos 700.000 barriles de crudo diarios. Está previsto comenzar los trabajos el año próximo y el oleoducto debe entrar en funcionamiento en 2010. El coste del proyecto está calculado en cerca de 900 millones de euros.

Suministro del Caspio

La firma del acuerdo se realizó durante la visita oficial del presidente ruso, Vladímir Putin, a Atenas. Rusia, a través de un consorcio, controlará el 51%, mientras que Bulgaria y Grecia tendrán el 24,5% cada uno. Putin subrayó que la construcción del oleoducto beneficiará a los tres países. Rusia podrá ampliar los suministros provenientes de la región del Caspio, mientras que Bulgaria y Grecia obtendrán decenas de millones dólares en concepto de tarifas de tránsito.

Además, el líder ruso destacó los planes de construir depósitos de crudo en ambos países con capacidad para 600.000 toneladas. "Esto significa que cualquiera que sean las complicaciones que surjan en los mercados mundiales, con esas grandes reservas, Grecia y Bulgaria tienen garantizadas la estabilidad y la seguridad de sus economías", declaró Putin.

El primer ministro griego, Kostas Karamanlis, dijo por su parte que el acuerdo "beneficiará a los tres países y pondrá a Grecia y Bulgaria en el mapa energético mundial". Ahora, el acuerdo deberá ser ratificado por los Parlamentos de los tres países.

El vicesecretario de Estado norteamericano, Matthew Bryza, visitó la capital griega el lunes pasado y dio su apoyo al proyecto. Bryza felicitó a Atenas y Sofía por el proyecto del oleoducto y aseguró no tener nada en contra de que inversores rusos participen en él, aunque aprovechó la oportunidad para advertir de los peligros que entraña para Grecia y los otros países europeos una dependencia energética total de Rusia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2007