Una isla dividida

Europa aplaude la inesperada decisión del Gobierno chipriota

La ONU espera que el derribo del muro facilite la reunificación de la isla

La comunidad internacional manifestó ayer su sorpresa y su satisfacción por la decisión del Gobierno chipriota de derribar el muro que corta la histórica y comercial calle Ledra en el centro de Nicosia, la última capital dividida de Europa. Desde Naciones Unidas a Bruselas y Madrid se celebró el suceso, calificado por algunos de valiente, mientras se confiaba en que contribuya a crear la atmósfera que acabe con la partición de la isla.

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Javier Solana, coordinador de la política exterior europea, fue sorprendido al filo de la medianoche del jueves cuando se le preguntó si tenía noticia de que estaba "cayendo el último muro de Europa". No la tenía. Ayer, su portavoz, Cristina Gallach, indicó que "si se llega a consolidar como un punto de paso, será positivo". La Comisión Europea tampoco lo esperaba, aunque ayer dijo que llevaba tiempo discutiendo con las autoridades grecochipriotas sobre la pertinencia de abrir el paso. Olli Rehn, responsable de Ampliación en el Ejecutivo comunitario, habló en un comunicado de "decisión valiente" y de su esperanza de que constituya "un importante simbólico paso adelante" hacia la armonía entre las dos comunidades.

El jefe de la misión de la ONU en la isla, Michael Moller, abundó en la misma idea al celebrar una medida de la que dijo esperar que contribuya a crear "una atmósfera positiva" que aliente en la búsqueda de la reunificación insular. "España confía en que las dos partes aprovechen esta oportunidad para impulsar las negociaciones bajo los auspicios de Naciones Unidas", señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores. Los turcochipriotas aceptaron en referéndum en 2004 el plan del entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, para poner fin a la partición que rechazaron los grecochipriotas y entraron como República de Chipre en la UE. Ankara ha seguido colaborando con los esfuerzos mediadores de la ONU, según el comisario Rehn.

A las expresiones diplomáticas de buenas intenciones les hizo enseguida sombra el realismo. El Gobierno grecochipriota habló en términos desafiantes. "Esperamos que tras esta decisión sea retirado el Ejército turco de la zona", comentó el ministro de Exteriores chipriota, Giorgios Lillikas, que había asistido a la cumbre europea de Bruselas. El paso de personas entre ambas partes seguirá cortado mientras tropas turcas sigan presentes al otro lado, insistió el Gobierno.

Lillikas tenía previsto haber tratado ayer con su colega alemán, Franz-Walter Steinmeier, presidente de turno de la Unión, sobre intercambios comerciales entre ambas partes de la isla, en los que están muy interesados los aislados turcochipriotas, pero los dos ministros dedicaron su escaso tiempo a hablar del muro.

A cambio del anonimato una fuente europea sentenció sobre el derribo del muro: "No tiene mayor importancia". Lillikas habló en Bruselas en reveladores términos parabélicos: la barrera de Ledra es "muy importante para la seguridad de la ciudad porque es el único punto defensivo del centro".

La partición de la isla es el motivo de la ralentización de negociaciones para el ingreso de Turquía en la UE, pues Ankara sólo reconoce a la llamada República Turca del Norte de Chipre y no a la República de Chipre comunitaria. Por ello se niega a extender a Nicosia la aplicación de Protocolo de Ankara para el libre comercio entre Turquía y la UE. Esa negativa atascó en diciembre la negociación.

La falta de reconocimiento también afecta a las relaciones institucionales entre la OTAN y la UE, pues cada parte se niega a sentarse con la otra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de marzo de 2007.

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