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El incendio de un avión en Indonesia causa 21 muertos y 109 heridos

Yogyakarta

En Indonesia las desgracias nunca llegan solas. Cuando apenas se comenzaba ayer a enterrar al cerca de centenar de muertos causados por un terremoto en la isla de Sumatra, el brusco aterrizaje de un Boeing 737-400 de la compañía nacional Garuda provocó el incendio de la nave, tras salirse de la pista. Murieron 21 de sus ocupantes y otros 109 sobrevivieron con heridas. El aparato cubría un vuelo entre Yakarta y Yogyakarta en el centro de la isla de Java. A su llegada al aeropuerto tocó violentamente el suelo, se precipitó fuera de la pista y su fuselaje se convirtió en una trampa mortal.

Los pasajeros corrieron, muchos inútilmente, hacia las salidas de emergencia, algunas de las cuales no se abrieron. Casi la totalidad de los supervivientes resultaron heridos con quemaduras de diversa consideración. En la nave volaban 123 pasajeros y 7 miembros de la tripulación. Entre los pasajeros se encontraba una delegación australiana con una decena de diplomáticos y periodistas.

La confusión sobre la magnitud de la tragedia se alargó todo el día de ayer, mientras los bomberos se afanaban en apagar el fuego y sacar los cuerpos calcinados. "Podemos decir que hay al menos 21 muertos", declaró anoche Slamet Purnomo, jefe de la policía científica, durante una conferencia de prensa en Yogyakarta. Poco antes, los ministerios de Sanidad y de Transportes habían anunciado que el número de muertos ascendía a 23.

"El avión iba demasiado deprisa o demasiado acelerado, lo que le hizo salirse de la pista, que tiene unos trescientos metros", explicó Benyamin Dandel, responsable de la base aérea militar de Yogyakarta. El presidente, Susilo Bambang Yudhoyono, ha ordenado una investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de marzo de 2007