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Juicio histórico en los Balcanes

El tribunal de la ONU exculpa a Serbia de genocidio durante la guerra de Bosnia

Los jueces de La Haya acusan a Belgrado de no haber impedido la matanza de Srebrenica

El Tribunal (Corte) Internacional de Justicia (TJI), máximo órgano judicial de la ONU, exoneró ayer a Serbia de responsabilidad directa en el genocidio cometido durante la guerra registrada en Bosnia entre 1992 y 1995. Los jueces, en cambio, calificaron de genocidio la matanza de Srebrenica y denunciaron a Serbia, que asumió la identidad legal de la extinta Yugoslavia, por no impedirla. También la culparon de no detener a su responsable, el general serbobosnio Ratko Mladic. Bosnia había elevado el caso ante el TIJ, y de ganar, habría reclamado una compensación millonaria.

A pesar de que Serbia fue exculpada, la sesión de ayer tuvo carácter histórico. La decisión es vinculante y no recurrible. Era la primera vez que un Estado denunciaba a otro por haber violado la Convención contra el Genocidio, adoptada en 1948 por la propia ONU para evitar la repetición de tragedias como el Holocausto nazi contra los judíos.

Supuso asimismo el estreno del TIJ, creado hace 60 años, en un caso de estas características. De ahí que la lectura de la resolución fuera seguida con expectación dentro y fuera del Palacio de la Paz, sede del Tribunal en La Haya. En la sala, Rosalyn Higgins, la presidenta, manifestó que la decisión de descargar de culpa a Serbia del delito de genocidio la habían tomado los jueces por 13 votos contra dos. No se pudo probar, tal y como alegaba Bosnia, la participación directa del Ejército yugoslavo en una campaña de limpieza étnica impulsada por el Gobierno del entonces presidente serbio, el fallecido Slobodan Milosevic. "Sí, hubo millares de muertes, y Serbia brindaba apoyo militar y financiero a los serbobosnios. Pero desconocía que éstos tuvieran ánimo genocida", señaló Higgins.

Por 14 votos contra uno, sin embargo, el TIJ concluyó que "Serbia había vulnerado su obligación de prevenir el genocidio registrado en Srebrenica". En otra de las votaciones necesarias para resolver el caso, 13 de los 15 jueces fallaron que Belgrado ignoró la exigencia de entregar al general serbobosnio Ratko Mladic al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), que le busca por lo ocurrido en Srebrenica. "Dicha situación debe subsanarse de inmediato, lo mismo que el castigo de los demás responsables de ese crimen", según el Tribunal. El TIJ concluyó a su vez que no cabía indemnizar a Bosnia puesto que las órdenes dadas a Serbia para cerrar las heridas de Srebrenica "eran satisfacción suficiente".

Esas palabras no convencieron a los manifestantes bosnios que se congregaron frente al tribunal en busca de "un veredicto de culpabilidad contra Serbia". Portando pancartas azules y blancas de la Asociación en Apoyo de los Pueblos Amenazados, un grupo de mujeres pasó la mañana recordando a los muertos de Srebrenica. La mayoría temía "que se olvidara la matanza a falta de una sentencia condenatoria y amplia". Algunas habían perdido a los hombres adultos de su familia, esposo, padre y abuelo, quedando solas con sus madres y los hijos que no les fueron arrebatados en 1995. Sus anhelos contrastaban con los temores expresados por la República Serbia, la entidad serbia de Bosnia. Sus habitantes pensaban que una condena de Serbia por genocidio animaría a Bosnia a reivindicar la unificación del país.

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), auspiciado de nuevo por Naciones Unidas e igualmente en La Haya, ya había calificado de genocidio el asesinato de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica. El TIJ tuvo que ratificar, en cambio, su jurisdicción cuando Serbia la puso en duda al principio de estas actuaciones judiciales hace una década. Ello fue debido a que sólo puede ver las disputas entre Estados miembros de la ONU, y la asociación de la extinta República Federal de Yugoslavia fue suspendida en 1992. En 2001, fue admitida en su lugar la confederación de Serbia y Montenegro. Por eso Belgrado alegaba que los jueces no podían atribuirle unos crímenes que no le correspondían. El caso siguió adelante al subrayar la presidenta del Tribunal que Bosnia invocaba la Convención contra el genocidio, un texto legal que obligaba a Serbia, como heredera legal de la antigua Yugoslavia.

LA VOLUNTAD DE EXTERMINAR

- El crimen de genocidio, tal y como lo define Naciones Unidas, representa el intento de exterminar, total o parcialmente, a un grupo étnico o religioso

- El término fue creado en 1933 por Raphael Lemkin y proviene del griego genos (raza) y el latín cide (asesinato). Aparece en Núremberg por primera vez

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 2007

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