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El buque con fertilizantes es remolcado a la costa tras sufrir nuevas emanaciones

Cuatro tripulantes tuvieron que ser evacuados para recibir asistencia médica en A Coruña

El buque holandés Ostedijk, cargado con fertilizantes, volvía a estar anoche en apuros, por segundo día consecutivo, a 20 millas al norte de las islas Sisargas, donde arreciaba el temporal. Autorizado en la noche del sábado a proseguir, rumbo sur, su viaje hacia Valencia, tuvo que dar un giro de 180 grados y ser remolcado hacia el Cantábrico para buscar el abrigo de la costa lucense, fuera de la fachada atlántica, tras sufrir en su interior nuevos problemas de emanaciones de gases por la descomposición en una de sus dos bodegas de parte de las 6.012 toneladas de fertilizantes agrícolas.

Cuatro de los 12 tripulantes del cargueron holandés, de nacionalidad filipina, fueron evacuados ayer por la tarde en helicóptero al hospital Juan Canalejo de A Coruña por padecer irritaciones en las vías respiratorias y en los ojos. Recibieron el alta médica y permanecen en la Casa del Mar coruñesa.

Fue el persistente temporal en alta mar el que impidió avanzar al carguero holandés, autorizado por las autoridades españolas a proseguir hacia su destino, Valencia, tras permanecer toda la jornada del sábado amarrado frente a A Coruña con el fin de controlar la descomposición de su carga. Bajo el seguimiento de un potente barco polivalente de Salvamento Marítimo, el Don Inda, el Ostedijk se alejó de la costa coruñesa en la noche del sábado y tomó rumbo al sur.

Pero, sobre las 11.30 horas de ayer, cuando llevaba ya doce de navegación, sólo había conseguido llegar a una zona situada 34 millas al oeste-noroeste de Cabo Vilán, frente a la Costa da Morte, debido a los fuertes vientos sureste que arreciaban en la zona. Fue en ese momento cuando el capitán del barco holandés se vio obligado a parar motores y hacer una nueva llamada de auxilio, dado que los gases, producidos por la lenta aunque imparable descomposición de los fertilizantes almacenados en la bodega número dos del barco, habían vuelto a invadir la sala de máquinas e incluso algunos de los camarotes de la tripulación.

El Don Inda se apresuró a dar remolque al barco en apuros desde popa y cambiar su rumbo en 180 grados hacia el norte para ponerlo contra el viento y facilitar así la ventilación de sus entrañas, donde sigue la fermentación que, desde la madrugada del sábado, descompone parte de las 6.000 toneladas del fertilizante NPK 151515-C que transporta. Al cierre de esta edición, prosigue esa operación de remolque para llevar al carguero holandés fuera de la fachada atlántica, al noroeste de Cabo Ortegal (Lugo). El último parte, de las 20,30 horas, indicó que el buque se encontraba a 20 millas al norte de las islas Sisargas, junto a Malpica, y a 31 de A Coruña. El carguero era remolcado muy despacio, a una velocidad de 6 nudos

Desde la Delegación del Gobierno en Galicia, se insistió durante todo el día en que el incidente que puso en alerta a la comunidad autónoma y obligó a desplegar sus medios de salvamento marítimo y prevención de contaminación en el mar afecta exclusivamente a la carga del barco. Su estructura no está dañada, según comprobó el sábado el equipo de bomberos y de Marina Mercante que subió a bordo para inspeccionar el carguero y controlar la descomposición de su carga.

No hay peligro tampoco, según las autoridades marítimas, para la población de la costa. La Xunta ha establecido continuos controles de la calidad del aire en el litoral, a través de sus estaciones meteorológicas, y en ningún momento, hasta ahora, se han detectado valores anómalos, informaron fuentes del Gobierno autónomo. El viento y el rumbo norte que tomó ayer el Ostedijk, remolcado por el Don Inda, favorece que cualquier emanación de gases se diluya en alta mar, en dirección contraria a la costa.

Un carguero de 120 metros de eslora

El carguero holandés, que navega bajo bandera de Antigua, mide 120 metros de eslora y fue botado el año pasado

A bordo viajaban 12 tripulantes, cuatro de los cuales fueron evacuados ayer en helicóptero con síntomas de intoxicación

La carga, más de 6.000 toneladas de fertilizante, tenía como destino el puerto de Valencia

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 2007

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