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Siete creadoras meditan sobre el rol de las mujeres en la sociedad actual

Las artistas utilizan para expresarse la poesía interactiva, la fotografía y la escultura

Los códigos de barras pueden esconder mucho más que el precio de un cartón de leche o una bolsa de patatas. La artista Tina Escaja (Zamora, 1965), residente en Estados Unidos, se vale de ellos para fundir poesía y arte y rebelarse contra el imperialismo, el conformismo o la violencia machista, como puede comprobarse en Ni emakume. Yo mujer, la exposición colectiva que alberga el centro cultural Okendo de San Sebastián hasta el 14 de abril. El visitante puede enfocar con una pequeña cámara los códigos de barras que cuelgan de la pared, entre los que se encuentra uno acompañado por la palabra pain (dolor en inglés). Tras él descubrirá los desgarradores lamentos de una mujer que acaba de perder a su hijo en la guerra de Irak.

Escaja es una de las siete artistas que dan forma a Ni emakume. Yo mujer, una muestra en la que reflexionan sobre la presencia y el papel de las mujeres en el contexto artístico y social contemporáneo. Y lo hacen desde la realidad que observan allí donde residen y mediante diferentes medios de expresión: la poesía interactiva, la fotografía, la escultura, el collage, la pintura digital y el vídeo.

Función social del arte

Las cinco obras que expone Ainize Txopitea (San Sebastián, 1977) son "mensajes poéticos llenos de guiños irónicos", como los que se adivinan en su collage digital Homenaje a las amas de casa. No falta ironía tampoco en la serie de nueve fotografías de Ione Saizar (Zarautz, 1965) Gritando en silencio, en la que retrata a otras tantas mujeres en relación con la ciudad y la naturaleza, y dando rienda suelta a su poder personal. La artista, afincada en Londres, ha optado para estas imágenes por el color, porque les añade "expresionismo".

Otra guipuzcoana, María José Lacadena, presenta sus esculturas Intervalo, volúmenes que invitan a la reflexión y que sugieren viajes. Aunque aporta su "visión de mujer", reivindica sobre todo "la consciencia del aquí y el ahora desde una visión de individuo". Sonia Rueda (Barakaldo, 1964), por su parte, bucea con las fotografías de su trabajo Women secrets en las diferentes maneras de disfrazar y autodisfrazar los roles sociales femeninos.

A María José Tobal (Zamora, 1959) no le gusta explicar su obra, porque piensa que no hay que "dirigir" al espectador, que tiene que ser éste el que haga su propia interpretacion. La artista expone dos pinturas digitales -son su autorretrato- y su última pieza de vídeo-acción, Te quiero, en la que aparece envuelta en un plástico transparente.

La artista madrileña afincada en México Mercedes Bautista tampoco es partidaria de definir sus creaciones. "Le quita magia a lo que has hecho, que tiene connotaciones y matices difíciles de explicar", argumenta. Y añade que cree en "la función social del arte", que "debe llamarnos a descubrir cosas de nuestro yo interior y del mundo que nos rodea". Ella lanza esta invitación con un trabajo "poético": un vestido hecho con medias naranjas y otro elaborado con hojas de cucharillo, a los que se suma una pieza titulada Manto expiatorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de febrero de 2007