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La Cámara condena los planes "diseñados por ETA" para sabotear la 'Y' ferroviaria

EHAK fue la única que no votó el punto, mientras EB y Aralar mantienen su rechazo al trazado

El Parlamento vasco aprobó ayer con los votos del tripartito, el PSE y el PP una declaración que condena "los planes diseñados por ETA" para impulsar actos de sabotaje contra el trazado ferroviario en alta velocidad, más conocido como la Y vasca. EHAK, que se opuso a cuatro de los cinco puntos de la transacción a la propuesta del grupo socialista, dejó de votar precisamente el que incluye la condena expresa a las amenazas de la banda terrorista, y Aralar se abstuvo. Aralar y EB se desvincularon del apoyo al trazado y rechazaron la coordinación institucional para garantizar las obras.

La propuesta original del PSE era menos explícita a la hora de atribuir a ETA el diseño de la campaña de sabotajes contra el trazado ferroviario. Sus siglas no figuraban en el texto que presentó, en cuya la justificación aparecía una referencia a que era la "izquierda abertzale" la impulsaba de acciones contra la Y.

El texto definitivo, de cinco puntos, fue pactado entre los partidos mayoritarios después de un debate en el que el PP, que había presentado una enmienda a la propuesta socialista, ofreció entrar en el acuerdo si "la resolución recogía con nitidez el origen de la amenaza, y ese origen es ETA", según dijo su portavoz, Leopoldo Barreda. Salvo Aralar y EHAK, el resto de los partidos aceptaron el envite, aunque EB, socio del tripartito lo hizo sólo para condenar a ETA.

El acuerdo final supone un respaldo total al proyecto de Nueva Red Ferroviaria Vasca, al que denomina proyecto estratégico para el desarrollo y normalización de Euskadi. Pero, además, muestra su respaldo al Ministerio de Fomento, al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), y a la Administración vasca y la empresa ETS para que sigan adelante con sus planes. Finalmente, junto a la condena a los designios de ETA, se expresa el respaldo del Parlamento a los instrumentos de coordinación establecidos entre los gobiernos central y vasco "para garantizar la seguridad en la ejecución" de la nueva red.

El pasado 9 de diciembre ambos ejecutivos pusieron en marcha dos comisiones de coordinación para impulsar y asegurar los trabajos de construcción de esta gran infraestructura. La primera, de carácter policial, pretende garantizar la seguridad en las obras y prevenir posibles ataques y sabotajes. La segunda, de contenido político, se ocupará de favorecer el avance de los trabajos y crear una opinión social favorable al proyecto.

En sintonía con la propuesta original, el portavoz del PSE, Rodolfo Ares, indicó que quería ser prudente en sus apreciaciones, pero desveló que ya existe un documento de ETA en el que la banda precisa que el objetivo de obstaculizar el proyecto es "reforzar" la posición de la izquierda abertzale.

"Lenguaje de guerra"

El peneuvista Juan Antonio Arieta-Araunabeña se negó a aceptar "los lenguajes de guerra" que propone la banda terrorista, "porque tenemos violencia, pero no estamos en guerra". Por su parte, Juan Porres (EA) indicó que "este apoyo llega hasta las últimas consecuencias, institucionales políticas y sociales, frente a todo tipo de amenazas que puedan existir sobre la nueva red".

El socio minoritario del Gobierno, EB, reiteró por boca de Oskar Matute su oposición al trazado de alta velocidad, pero resaltó que sería "triste que quienes se oponen a la Y aprovecharan la amenaza de ETA para hacer fuertes sus posiciones".

Julián Martínez, de EHAK, expresó el rechazo de su grupo a la propuesta, que consideró una excusa para "criminalizar y deslegitimar el movimiento popular" surgido contra la infraestructura. El grupo sucesor de Batasuna en la Cámara achacó la iniciativa al "miedo y nerviosismo" que ha generado en el PNV y el PSE el rechazo a la Y vasca.

La parlamentaria de Aralar, Aintzane Ezenarro, apuntó que, puesto que no se han producido atentados se trata de un texto "preventivo" para deslegitimar la "legítima desobediencia civil" contra el proyecto.

El Ministerio de Fomento quiere que en 2007 estén en obras todos los tramos del ramal Vitoria-Bilbao. De los 62,5 kilómetros que tiene de recorrido están ya adjudicados un total de 20,3 kilómetros y las obras han comenzado en un tramo de 5,2 kilómetros. El Gobierno vasco, que ejecutará por delegación los 94 kilómetros del ramal guipuzcoano, espera adjudicar su primer tramo en las próximas semanas.

Las noticias difundidas sobre el propósito de la izquierda abertzale de capitalizar políticamente el rechazo al proyecto, unidas a la ruptura del alto el fuego por ETA, han disparado las alarmas institucionales. La hipótesis más favorable baraja la posibilidad de que desde ese mundo se trate de obstaculizar y boicotear las obras, como sucedió en Navarra con el pantano de Itoiz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de febrero de 2007