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Reportaje:MÚSICA

Horacio Fumero "contrabajea"

El contrabajista argentino, que empezó en la música en España con Gato Barbieri y formó después parte del grupo estable de Tete Montoliu, graba su primer disco en solitario, Contrabajeando, en el que colaboran Niño Josele, Antonio Serrano y José Reinoso. Un disco en los territorios más sureños del jazz actual.

El contrabajo es el poder en la sombra", afirma Horacio Fumero luciendo una amplia sonrisa entre ingenua y maliciosa. Durante muchos años así ha sido para el músico argentino afincado en Barcelona, pero hace unos meses todo cambió: Fumero decidió dejar esa semipenumbra escénica y lanzarse a grabar sus propios discos. Primero fueron dos cedés de dúos: Isoca, editado en Argentina, y Desde Barcelona, publicado en España. Ahora reaparece con un nuevo trabajo bajo el brazo, Contrabajeando (New Mood Jazz), esta vez en grupo y con un descarado y reconfortante acento del cono sur.

Horacio Fumero nació en 1949 en Cañada Rosquín, en la provincia argentina de Santa Fé, y en 1973 realizó su primera gira internacional tocando el charango con Gato Barbieri. Años después, ya como contrabajista se instaló en Barcelona y en 1981 entró a formar parte del trío estable de Tete Montoliu. Desde aquellos días el número de músicos de gran categoría a los que ha acompañado con su contrabajo es interminable y en su larga lista de colaboraciones discográficas se codean desde Mecano hasta Paco Ibáñez pasando por varios grandes del jazz. "En todo ese tiempo nunca se me ocurrió grabar bajo mi responsabilidad", afirma con absoluta naturalidad. "Siempre me he sentido bien tocando el contrabajo y acompañado. Me gusta el papel de contrabajista que se adapta a los solistas porque nunca he estado inmerso en una sola corriente musical. Me gustan muchas músicas. En mi opinión es igual que con los idiomas: cuantos más sepas mejor".

Fumero se benefició de una época en que grandes nombres del jazz viajaban por Europa sin grupo fijo, tocando en cada ciudad con la mejor sección rítmica local que se podía encontrar. "El repertorio estaba más estandarizado y todos lo conocíamos. Un solista llegaba a cualquier lugar y los músicos conocíamos los temas. La escritura no era tan sofisticada, la sofisticación estaba en el individuo, en los solos. Ahora hay una fiebre de originalidad y, a menudo, querer ser original es la mejor forma de no serlo. Tras esa originalidad mucha gente esconde su incapacidad para expresarse. Tocar un estándar es una forma de exponerse y más en esta música en la que lo más importante es el escenario porque es ahí donde convences o decepcionas. No sé si tendría que seguir siendo obligatorio conocer los estándares pero sirve y mucho. Los que los escribieron sabían muy bien lo que hacían. De todas formas me gusta pensar que ahora se está escribiendo lo que dentro de veinte años serán estándares".

El contrabajista repite que nunca se ha afiliado a ninguna iglesia musical pero el tango está siempre presente en todos sus discos personales (y en otros firmados con José Reinoso, Adrián Iaes, el cuarteto Araca o Pablo Mainetti, por sólo poner algunos ejemplos recientes). "¡Lo llevo en las venas!", exclama mientas su mirada se torna aún más risueña. "Donde mejor me siento es en un jazz con acento sur. No latin jazz, eso es más cubano, y tampoco tango jazz, nombre que me recuerda algunas experiencias espantosas que se hicieron en mi país. En la Argentina actual existe una corriente jazzística influida de forma natural por el tango y otras músicas populares de la zona, le llaman jazz sur, llena grandes auditorios y aporta un color diferente con el que me siento muy cómodo. No tengo que consultar cómo tocar algo, los referentes los tengo dentro. Si me piden que toque una samba, una chacarera, una cueca, un tango, un candombe..., el referente lo tengo dentro. Es la primera música que oí. Después he descubierto otras de las que sigo enamoradísimo. Lo que más oigo siguen siendo los clásicos del jazz: Coltrane, Miles..., y cuanto más los escucho más me gustan".

En su nuevo disco, Horacio Fumero ha contado con la participación de Niño Josele, Antonio Serrano y sobre todo José Reinoso, colaborador también en la primera experiencia cinematográfica de Horacio Fumero. Juntos han firmado la banda sonora de la película Todos amamos a Gloria Cole, dirigida por Manuel Lombardero, que se estrenará finalmente el próximo mes de marzo. En ella, Fumero realiza su primer papel como actor. "Interpreto a un contrabajista del club Jamboree y, realmente, muchas de las cosas que digo y hago en la película se basan en mi propia experiencia como músico". El filme, protagonizado por Rubén Ochandiano, Flora Martínez, Nancho Novo y José Coronado, narra el hecho verídico de un asesinato cometido en 1959 en el que se vieron implicados varios músicos que tocaban regularmente en la mítica sala barcelonesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de febrero de 2007