Reportaje:

Los significados de la hostia

Una murga de Montilla dice que un cura les amenaza con la excomunión por sus letras

La chirigota Los Yogurines se ha asegurado un lleno el próximo domingo gracias a un cura, que, según sus componentes, les amenazó con la excomunión. Al escenario del teatro Garnelo de Montilla (Córdoba) saldrán los 12 miembros de esta murga carnavalesca. Uno irá disfrazado de sacerdote. El resto, de niñas dispuestas a tomar su primera comunión con una hostia (de guantazo, no de oblea) pintada en la cara.

Cuando el párroco de la iglesia de Santiago de Montilla, Miguel Varona, leyó la semana pasada la programación llamó a consultas a Los Yogurines. Le escamaba que su actuación se titulara Mi primera hostia (de guantazo o de oblea, según interprete el lector). El jueves, se reunieron con el sacerdote. El director de la murga, Antonio Jesús Márquez, y el resto de los componentes intentaron convencer al cura de que su murga no era malintencionada, como no lo fue la del año pasado, cuando salieron disfrazados de boxeadores y ganaron el primer premio. Márquez y sus compañeros le mostraron el estribillo al sacerdote: El cura es el boxeador que me pegó el año pasado; lo he conocido por la altura y la cara me ha sonado y vaya si me ha sonado después de la hostia [de guantazo, no de oblea] que me ha dado.

Al párroco le gustó todavía menos la letrilla. "Nos dijo que era una blasfemia", asegura Márquez. "También nos dijo que, según el derecho canónico y el catecismo, la palabra hostia sólo tiene un significado". El de oblea, no el de guantazo. El párroco, según la versión de Los Yogurines, les alertó de que se enfrentaban a la "excomunión".

El sacerdote no quiso ayer confirmar esta información. Sólo sostuvo, por teléfono, que hablará "cuando llegue el momento". Tampoco quiso decir cuándo llegará el momento. "No creo que venga a vernos, pero quizás sí lee nuestro repertorio cuando se imprima", indicó Márquez.

La mayoría de Los Yogurines ronda los 30 y participa activamente en la Semana Santa. A la mitad de la agrupación le entró el canguelo. Estuvieron a punto de disolverse, pero, finalmente, el domingo actuarán todos en el certamen de murgas. Guardan, como su mayor tesoro, sus tres pasodobles y seis cuplés. "Es surrealista, nos está dando publicidad a nosotros, que somos un grupo de segundo nivel", aseguró Márquez.

El Obispado cordobés también entró ayer en el asunto. Un portavoz pidió a Los Yogurines "que sean coherentes, como cristianos comprometidos" y eviten utilizar en su actuación una letra "que puede herir la sensibilidad de los cristianos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de febrero de 2007.

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