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España ha exportado 270 muestras de cordón umbilical

España, la segunda potencia mundial en bancos de cordón umbilical para trasplantes, ha exportado desde que este material biológico se empezó a utilizar 270 unidades. La sangre de los cordones se utiliza para tratar múltiples enfermedades, como leucemias, anemias de Fanconi, talasemia o enfermedad de Hodgkin, entre otras.

Las 270 unidades se han visto compensadas por las 261 unidades que se importaron para tratar a enfermos residentes en el país, indicó el director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, en lo que definió como una "cadena de solidaridad internacional". En total, desde 1995 se han realizado en el mundo unos 6.000 trasplantes de este material.

Matesanz dio los datos de actividad al presentar el borrador del Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical. Este proyecto pretende unificar los criterios de homologación de los centros que recogen estas muestras su transporte, la conservación y su calidad. En España hay guardadas actualmente 24.445 unidades de cordón umbilical, un 10% de las 240.760 que existen en el mundo, dijo Matesanz. El objetivo es llegar en ocho o diez años a las 60.000, por lo que se van a intensificar las recogidas de muestras "de calidad", indicó Joan García, director del mayor banco de cordones de España, el de Barcelona. Este último aspecto es importante: sólo la mitad de los cordones donados sirven para un trasplante, aunque el resto puede usarse para investigar si la madre da su permiso, añadió García.

Bancos privados

Un 75% de los poco más de 100 almacenes de este material que existen en el mundo son de titularidad pública, y sólo un 25% están en manos privadas, de acuerdo con los datos de la Organización nacional de Trasplantes. Ése es el modelo que sigue España, donde de momento hay siete bancos públicos. Pero la legislación se permite los bancos privados, si no son empresas con ánimo de lucro (fundaciones u otros modelos organizativos como el de las cajas de ahorro).

En cualquier caso, el material depositado deberá estar disponible para su uso por cualquiera que lo necesite, en cuyo caso el dueño del banco -si éste no es público- deberá indemnizar a la familia que pagó por la conservación de las células.

De momento, indicó Matesanz, la técnica hace necesario el uso de toda la sangre de una donación en cada trasplante, por lo que no cabe la posibilidad de guardar una parte para la familia que lo dona.

Aunque Matesanz no quiso entrar en la polémica sobre si los bancos privados son útiles, sí que dijo que él "no guardaría" en uno de ellos los tejidos de sus hijos. También destacó un dato: de los 6.000 trasplantes de este material biológico que se han realizado en el mundo, sólo 3 han sido autólogos (los ha usado el propio paciente que lo ha donado al nacer).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 2007