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Repsol invertirá 300 millones en un parque empresarial en Madrid que será su sede

La petrolera abandona la idea de instalarse en el rascacielos diseñado por Norman Foster

Repsol YPF ha acordado la compra de una parcela de 30.000 metros cuadrados con su participada, Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), para construir su nueva sede social en la calle de Méndez Álvaro de Madrid. La petrolera levantará un parque empresarial de varios edificios, entre seis y ocho, en el que invertirá más de 300 millones de euros, abandonando su proyecto inicial de agrupar a sus empleados en el rascacielos que está edificando al final del paseo de la Castellana, con el sello del arquitecto británico Norman Foster. La torre saldrá a la venta.

La compañía presidida por Antonio Brufau ha decidido agrupar a sus 3.800 empleados madrileños en un complejo empresarial con zonas verdes y servicios, en el centro de Madrid, siguiendo un modelo que hasta ahora sólo han protagonizado el SCH y Telefónica. Para ello abandonará 10 de los 12 edificios en que están repartidos actualmente sus trabajadores y se trasladará previsiblemente a finales de 2009 o a principios de 2010 a la calle de Méndez Álvaro, 44, próxima a la estación de Atocha.

Repsol ha acordado con su participada, Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), la compra de una parcela de unos 30.000 metros cuadrados de superficie para desarrollar un complejo empresarial de unos seis u ocho edificios, en el que la edificabilidad superará los 50.000 metros cuadrados. Aunque no ha trascendido el precio de adquisición de estos terrenos, ocupados actualmente por las instalaciones de CLH, que está buscando un nuevo emplazamiento, fuentes del mercado inmobiliario señalan que podría alcanzar 160 millones de euros.

Como se está desarrollando el denominado master plan, es decir, aquel que estudia lo que hay alrededor de la parcela, cómo funciona el tráfico o cuáles son los impactos que el complejo tendrá sobre la zona, el diseño del parque empresarial que Repsol ha encargado al arquitecto Rafael de la Hoz es todavía preliminar. En principio, la petrolera desarrollaría un complejo empresarial en torno a una gran zona verde, uno de los requisitos que pedía al proyecto, lo mismo que el hecho de que estuviera en un entorno bien comunicado y que dispusiera de una buena dotación de aparcamientos (se prevén 2.100 plazas) y servicios para los empleados (restaurante, gimnasio, zonas de ocio, etcétera), aseguran fuentes de la petrolera.

Rebaja en los costes

La inversión que tiene previsto destinar la compañía presidida por Brufau a su futura sede madrileña alcanza los 300 millones de euros. Una cifra bastante más baja de lo que costará la torre de su propiedad que construye en los antiguos terrenos de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, cuya inauguración está prevista para el año que viene. El rascacielos encargado al arquitecto Norman Foster forma parte de un conjunto de cuatro edificios que se convertirán en los más elevados de Madrid, con 250 metros de altura, y desplazarán hacia ellos el centro financiero de la ciudad gracias a su representatividad. Este carácter de emblema y el hecho de ser una construcción en altura eleva considerablemente el presupuesto de ejecución, en palabras del arquitecto Rafael de la Hoz.

Tanto como para que, según los expertos inmobiliarios, cada metro cuadrado construido en el rascacielos pueda costar unos 4.300 euros, mientras que en el parque empresarial que ahora pretende desarrollar la petrolera este precio de construcción es de unos 1.900 euros por metro. Además, a igualdad de superficie, un edificio vertical es mucho menos aprovechable que uno en horizontal (el rascacielos está pensado para albergar a 3.500 empleados, en tanto que el complejo de la calle de Méndez Álvaro tendrá capacidad para más de 4.000), así como más caro de mantener.

Por ello, es lo que en el mercado denominan como "menos inmobiliario", es decir, su aprovechamiento es inferior y su flexibilidad también, con lo que el rascacielos no sirve para cualquier inquilino y sus posibilidades de alquiler son, por tanto, menores. Ése es precisamente uno de los handicaps a los que se enfrenta Repsol ahora que va a poner en venta el edificio de Norman Foster que, lógicamente, cuenta con la gran ventaja que le da la imagen, un atractivo por el que siempre se decantan las multinacionales a la hora de elegir su sede social.

No así Repsol, que más que representación buscaba un entorno céntrico y agradable para los empleados tras el cambio de cultura empresarial que ha incorporado Brufau en la compañía. La petrolera, que acaba de vender cuatro de los edificios que tenía en propiedad en Madrid, agrupará a sus empleados en las instalaciones de CLH, pero mantendrá operativos el centro informático y el tecnológico que tiene en Tres Cantos y Móstoles, respectivamente, dejando el resto de los inmuebles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de enero de 2007